Charla de Telepizza, SEAT y la mutua de Terrassa

El viernes 15 de Febrero, se realizó la charla en el local de la CGT de Terrassa con la presencia de distintos sectores de trabajadores. Los compañeros de Telepizza de Zaragoza se hicieron presentes a través de Asier Ubico, delegado de CGT-Telepizza, además de militante de CcC e impulsor junto a su sección sindical, el SEI (Sindicato de Estudiantes de Izquierda) y la Agrupación Revolucionaria No Pasarán, de la Campaña Stop Precariedad y Despidos, con la voluntad de buscar un frente común con todos los delegados, comités de empresa, secciones y reagrupamientos sindicales que quieran luchar en las empresas y en las calles contra la precariedad y los despidos.

SEAT estuvo representada por el compañero Diego Rejón de la Federación de Sindicatos de la Industria Metalúrgica (FESIM-CGT) en lucha contra los despidos en SEAT, entre ellos 400 trabajadores precarios de ETT. Las compañeras de la Mutua de Terrassa, se hicieron presentes en Núria Martí, de CGT Mútua de Terrassa en lucha contra los recortes y el ataque a la sanidad pública.

En un buen ambiente, los más de 50 asistentes no solo pudieron escuchar a los ponentes, contar la situación en sus centros de trabajo, sus experiencias y su interpretación de la crisis política y económica, sino que luego de estas participaron en un fructífero debate común.

Crisis, despidos y precariedad

En el marco de la crisis económica, la política del Gobierno y la patronal se dirige a mantener e incluso a aumentar sus beneficios, como es el caso del último balance de las grandes industrias. Este crecimiento viene siendo sostenido a costa de los sacrificios que nos imponen en forma de pérdida de poder adquisitivo del salario, pérdida de derechos laborales implementados con la reforma laboral, aumento de los ritmos de explotación así como la merma de derechos sociales, materializados en los brutales recortes a la educación y sanidad. Esta última cuestión quedo bien reflejada por la compañera Nuria, trabajadora de la Mutua, quien denuncio el desmantelamiento de la sanidad pública por parte del Gobierno.

La precariedad laboral, con sus agentes, las Empresas de Trabajo Temporal, es un cáncer que recorre a todos los sectores de trabajadores, afectando especialmente a los más jóvenes, las mujeres y los inmigrantes.

Pero además de tener un efecto económico y de “flexibilidad”, comporta una división entre los trabajadores que tiene una implicancia a la hora de luchar o defenderse de un ataque. Esta división es instrumentalizada, por la patronal y la burocracia sindical para naturalizar despidos entre sectores de trabajadores, como es el caso de los 400 trabajadores de ETT de la SEAT.

Pero esta división también opera negándoles el derecho de organización sindical a miles de jóvenes, como expresa el ejemplo de los compañeros de Telepizza, que a raíz del despido de Asier, dieron una lucha por su reincorporación y a favor de su organización sindical.

El rol traidor de las direcciones sindicales mayoritarias, negociando los despidos y nuestros derechos en el marco de “lo posible”, aislando las luchas a su suerte, junto a la persecución de los sectores críticos, en especial contra las distintas secciones de la CGT, es un tema que no podía dejar de ser tocado directamente por los ponentes de la mesa, donde Diego Rejón denunció casos en que la mayoría de los despidos firmados por los mayoritarios, eran afiliados a CGT, siendo estos una minoría dentro de la fábrica.

La necesidad de coordinar los conflictos contra la patronal y el Gobierno

Los luchadores de izquierda debemos pelear por unir aquello que la patronal y la burocracia pretende dividir para controlar y amansar. Pelear por la unidad en la acción de los trabajadores y el pase a planta permanente de todos los trabajadores contratados o de ETT, siendo incorporados al mismo convenio, haciendo realidad eso de “igual trabajo igual salario”

Los sectores con más derechos y organización deben asumir todas las reivindicaciones de los más explotados, aportando en su organización. Solo en este camino se puede conquistar la unidad de los trabajadores.

Contra el escepticismo, que a veces incluso se expresa entre los luchadores, desde la huelga de los mineros hasta hoy hay montones de luchas: los hospitales, diversos trabajadores de la industria, los empleados públicos, los basureros en varias comunidades del sur, los trabajadores de Iberia, los desahuciados, etc. Los ataques cuentan con su resistencia. El nivel de conflictividad laboral se ha incrementado, y así lo reflejan los propios medios de la burguesía. Esta tendencia se confirma con el balance de huelgas, luchas y manifestaciones en lo que vamos del 2013. Pero todas discurren por los cauces que digitan las burocracias, evitando que confluyan en la acción y que se eleven apuntando a su enemigo común, el gobierno, el régimen y el sistema capitalista. Para esto es necesaria la máxima coordinación, dejando a un lado todo tipo de interés corporativo, y peleando pacientemente contra este entre los trabajadores.

La necesidad de fortalecer un polo combativo, democrático y de clase

Todo este escenario señala una necesidad pero también una gran oportunidad para los sectores de la izquierda sindical, para disputarle aunque sea molecularmente, sectores de las bases de los grandes sindicatos y tomar en nuestras manos la organización sindical de los sectores que hoy no tienen derecho a esta. Empezando en la práctica a retomar la tradición de nuestra clase en la pelea por la construcción de sindicatos militantes, donde los afiliados no sean un número, sino fuerza organizada. Y que esa fuerza organizada esté al servicio de la democracia del conjunto de los lugares de trabajo, para que sean los trabajadores en asamblea, y no la burocracia en mesas chicas, los que decidan sus destinos.

Lejos de la “unidad sin critica”, para esto es necesario desterrar todo el “sectarismo” que lleva a confundir el enemigo, al equiparar a Toxo, Méndez y sus dirigentes sindicales con los cientos de miles de trabajadores que están afiliados o votan a las listas de CCOO y UGT en las empresas, alejándonos también de esta forma del abstencionismo con discurso de izquierda.

 

Federico Grom

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