Un año después de las históricas Marchas de la Dignidad del 22M de 2014, decenas de miles de personas participantes en las Marchas por la Dignidad volvieron a inundar este sábado el Paseo del Prado en Madrid, reivindicando “Pan, techo y trabajo”. Tras disolverse la manifestación, se desplegó un impresionante operativo policial que hostigó a los manifestantes que se retiraban. Hubo palizas y 17 detenidos. Los convocantes de las Marchas calientan motores hacia la huelga general convocada para el 22 de octubre.

A pesar de la lluvia y el frío, nueve columnas de marchantes de todas las latitudes del Estado, unieron a andaluces, catalanes, asturianos, manchegos, murcianos, extremeños y multitud de madrileños para confluir en la céntrica Plaza de Colón de Madrid.

La exigencia de las Marchas: el fin de los recortes, el no pago de la deuda, la defensa de los servicios públicos y los derechos sociales, consignas que se resumen en el conocido lema de “Pan, trabajo y techo”.

Las banderas republicanas, de las distintas comunidades autónomas, del sindicalismo alternativos (ya que las organizaciones burocráticas mayoritarias no fueron parte de la convocatoria), organizaciones políticas, estudiantiles, de las mareas y sectores de trabajadores en lucha, colmaron las calles coreando consignas como “hace falta ya una huelga general”, “que viva la lucha de la clase obrera”, “no al pago de la deuda” y el ya famoso “De norte a sur, de este a oeste; la lucha sigue, cueste lo que cueste”.

Desde primeras horas de la mañana los manifestantes se congregaron en los distintos barrios periféricos de la capital española, de acuerdo a la organización de las diferentes columnas y según sus regiones de procedencia.

Aunque la asistencia fue importante, fue considerablemente menor que el millón y medio de personas que convocó el 22M hace un año. En esto ha influido sin duda que de un año a esta parte las ilusiones políticas de un amplio sector de la población han sido canalizadas por la vía electoral en detrimento de la lucha en las calles y la movilización.

Hace un año más de un millón y medio de personas colmaron las calles del centro de Madrid, en la culminación de las Marchas por la Dignidad que durante semanas recorrieron carreteras, pueblos y ciudades de todo el Estado.

Entonces estaba a la orden del día el momento de avanzar hacia la generalización de la lucha obrera y popular contra el gobierno y el régimen y convocar una nueva huelga general. Sin embargo, las direcciones sindicales burocráticas de CCOO y UGT mantuvieron su política de pactos con el gobierno, aislando luchas obreras ejemplares como las de Coca Cola y Panrico, fomentando la pasividad y la desmoralización entre las filas de la clase trabajadora.

Como el año pasado, los trabajadores y trabajadoras de Coca Cola Fuenlabrada marcharon, una vez más, en defensa de sus puestos de trabajo, mostrando la dignidad de la lucha obrera que no tiene la burocracia sindical pactista.


“La calle es el único camino para que los cambios sean reales”

A pesar de la merma de participación, para los convocantes, más de 300 organizaciones sociales, sindicales y políticas, el 21M “Madrid rebosó de dignidad”.

La Coordinadora Estatal de las Marchas de la Dignidad valoró la jornada como “altamente positiva” puesto que se ha cumplido con creces el objetivo marcado, situando la movilización social, la lucha en la calle, como motor de cualquier cambio real. Como dijeron los portavoces de las columnas en el acto final: “La calle es el único camino para que los cambios sean reales, para que haya una verdadera transformación social”, estimaron en un comunicado difundido en su sitio web.

Para los convocantes, los partidos políticos y los sindicatos mayoritarios “no han estado a la altura” de responder a la crisis que azota a la mayoría social del país y han planteado este 21M como un paso en el camino de la “huelga general de trabajo y consumo” convocada para el próximo 22 de octubre contra el Gobierno pocos meses antes de las elecciones generales. “Caminando hacia la huelga general” fue otro de los lemas de la manifestación.

“Las Marchas de la Dignidad decidieron en diciembre pasado una agenda social de movilizaciones para todo el año 2015 que comenzaron en enero con las protestas contra las leyes Mordaza, continuaba con la vuelta a Madrid de las columnas el 21 de Marzo, seguía el 18 de abril contra el TTIP y el 1 de Mayo, día internacional de la clase trabajadora, en un proceso de acumulación de fuerzas hacia un paro total de 24 horas en el otoño, una huelga general no sólo laboral, sino también ciudadana, social y de consumo”, agrega en su comunicado de balance la Coordinadora Estatal de las Marchas.

La manifestación culminó en Plaza Colón donde fue montado un escenario desde el cual los promotores leyeron un manifiesto para exigir “una vida con dignidad” y defender “un programa de mínimos” como paso previo hacia la huelga general.

La manifestación culminó de forma totalmente pacífica. Sin embargo, al igual que el año pasado, la provocación policial y la represión dieron la nota.

Provocación policial, palizas y detenciones

El gobierno de Madrid dispuso un impresionante operativo con más de 1000 antidisturbios de las Unidades de Intervención Policial (UIP) desplegados en el centro de la ciudad, especialmente donde se encuentra la sede del Partido Popular en la capital, que fue blindada.

A minuto de culminar oficialmente la movilización, la policía cargó y apaleó brutalmente a un grupo de manifestantes que se retiraban en los alrededores de la céntrica calle de Montera, a metros de Plaza del Sol.

Según la policía algunos de los arrestados habían levantado barricadas cerca de la calle Desengaño una vez finalizada la manifestación en Colón. Sin embargo, testigos informaron que una vez finalizada la manifestación en Colón, la policía junto con agentes infiltrados persiguieron y emboscaron a este grupo de jóvenes, muchos de los cuales la policía tiene “fichados” ilegalmente, para después propinarles una brutal paliza. Como dijo en un tuit el fotoperiodista Juan Carlos Mohr: “He visto violencia policial muchas veces, pero la paliza de esta noche supera todas las que vi”.

Obviamente, los telediarios del día siguiente se pudieron nutrir de las imágenes de los disturbios para empañar una masiva jornada de lucha y movilización.

Tras la represión, al menos 17 personas fueron detenidas acusadas de desórdenes públicos y medio centenar fueron identificadas, según informó la agencia Europa Press. De los detenidos, tres eran menores de edad.

Todos ellos han sido liberados tras haber desestimado el juzgado ha desestimado la petición del fiscal, que había solicitado la prisión provisional y sin fianza para tres de los detenidos.

Hacia la huelga general contra el gobierno y la Troika

Como decíamos antes de las Marchas, las consignas de convocatoria del 21M son sin duda un gran punto de partida. Pero es necesario desarrollarlo como un programa de medidas de emergencia y salida obrera a la crisis.

Medidas como la prohibición de los despidos, la nacionalización de la banca bajo control de los trabajadores, la reducción de la jornada laboral y el repartos de las horas de trabajo sin disminuir el salario, entre otras medidas que cuestionen el poder de los banqueros y capitalistas, junto a un programa de defensa de las libertades democráticas frente al aumento de la represión social y la crisis del régimen y por el derecho de autodeterminación de las nacionalidades, son algunas de las demandas fundamentales que podrían orientar la movilización obrera y popular para que la crisis la paguen los capitalistas.

Para poder avanzar en esta perspectiva, es necesario profundizar la movilización y avanzar decididamente en la coordinación de todas las luchas desde abajo, hasta imponerle a las burocracias de los sindicatos mayoritarios la convocatoria de una nueva huelga general contra el gobierno y la Troika.