Un giro oportunista que genera “falsas ilusiones” a la juventud

Uno puede encontrarse discusiones “de corrillo” en las clases, en los pasillos de los institutos o las facultades sobre la situación actual. Es innegable que entre la juventud se ha abierto múltiples debates sobre cómo enfrentar a la crisis económica, política y social que padecemos, y que una parte de ellos debate sobre qué alternativa anticapitalista es necesaria, es también indudable.

Actualmente estamos viviendo una crisis de carácter histórico, una situación en la cual la burguesía viene imponiendo las consecuencias de su crisis sobre el conjunto de los sectores oprimidos, una crisis que se descarga sobre los hombros de la clase obrera y la juventud con múltiples padecimientos en forma de paro masivo, pobreza y precariedad.

Sin embargo, como ha demostrado la historia, es el escenario propicio para el desarrollo de procesos impulsados por el auge de la lucha de clases. Uno de estos sectores que viene intermitentemente luchando es la juventud. Desde el inicio de la crisis se expresa un auge de la intervención de la juventud en las luchas a nivel global, como las luchas estudiantiles en Francia o Italia contra la degradación de la educación pública en 2008-2009, las protestas de la juventud en Québec o Gran Bretaña contra el encarecimiento de la enseñanza o especialmente el conjunto de los procesos de lucha en América Latina, como el movimiento #Yosoy132 en México o la lucha del combativo estudiantil chileno. En el Estado Español también se suceden acontecimientos de importante carácter juvenil, como el 15-M, que supuso “un antes y un después” despertando a nuevos sectores de jóvenes a la vida política en clave anticapitalista. O el posterior aumento del movimiento estudiantil en defensa de la educación pública.

Frente a este panorama el conjunto de las organizaciones, sindicatos y partidos de la izquierda vienen ofreciendo distintas alternativas políticas a la juventud. En este marco durante la asamblea de Izquierda Unida del 1 y 2 de marzo, Tohil Delgado y Beatriz García, los principales dirigentes más reconocidos del Sindicato de Estudiantes (organización impulsada por la corriente marxista El Militante) se unieron a IU en un acto en el que el Coordinador General, Cayo Lara, les hizo entrega personal del carnet y donde manifestaron “adherirse a IU para fortalecer y construir con las ideas del marxismo revolucionario”. No nos parece extraño que organizaciones juveniles estén en IU, ya que las UJCE del PCE son la juventud de IU desde su nacimiento. Lo que pretendemos con este artículo es discutir, precisamente, la entrada a este tipo de partidos de la izquierda reformista organizaciones que se reclaman revolucionarias – en particular del SE – y su llamamiento a dar “falsas ilusiones” a la juventud a votar y organizarse en IU para acabar con el sistema capitalista.

¿La juventud puede confiar en un partido que co-fundó y sostiene el régimen del 78?

Quien niegue que IU no es parte orgánica del Régimen del ‘78 está mintiendo. La reemergencia de corrientes políticas reformistas de izquierda como IU, que le otorgan un aumento en la intención de votos, proyecta su estrategia en ser una alternativa electoralista al bi¬partidismo español. Mediante la acumulación de posiciones institucionales por la vía electoral, y con la perspectiva de un go¬bierno de izquierdas, cuya experiencia y ejemplo concreto es el gobierno andaluz de los recortes. Sin embargo, aun cuando quieren presentarse como los abanderados de una “ruptura democrática” con el Ré¬gimen 78, su rol estratégico es más bien de intento de regeneración. Todo lo contrario a las tenden¬cias incipientes que expresa la movilización social, su rol es de conservación del régimen político, sus instituciones, sus reglas y su legalidad, mediante una reforma o “regeneración democrática”. Los cuestionamientos que hacen a los aspectos más irritantes del régimen, como la monarquía, los preparan para actuar como “válvula de escape” frente a mayores crisis. Si el desprestigio de los partidos del régimen y/o la movili¬zación social se agudizara al punto de colocar a IU en posiciones de gobierno, su papel será el de mantener lo esencial de las “reglas del juego”, intentando una “gestión benévola” del capitalismo español, como si eso fuera posible de algún modo. Así pues “lo que hace” lo indica la experiencia de la his¬toria reciente, donde el PCE (impulsor de la creación de IU) fue clave para la constitución del Régimen del 78, aceptando la Monarquía, firmando los Pactos de la Moncloa y la Constitu¬ción, mientras imponían la desmovi¬lización social. Pero también lo confir¬ma la experiencia actual en el gobierno de Andalucía, cons¬tituyendo gobierno –nuevamente- con el PSOE y votando al corrupto Griñan como senador, sosteniendo al gobierno del PP en Extremadura o al Ayuntamiento gobernado por el PSOE en Zaragoza. Esto muestra que actúan como “salvadores” del Régimen del 78, y no como una alternativa frente al mismo. En este sentido la crítica del SE a la participación de IU en el gobierno de Andalucía es correcta en general, pero ignora problemas centrales a la hora de unirse a IU “Nosotros no estamos de acuerdo por ejemplo en que se de un barniz de izquierdas en el fondo como se hace en el gobierno de Andalucía, estamos en contra de los recortes vengan de donde vengan, aunque se sostenga a un gobierno como el de Extremadura” (extractos comparecencia pública Sindicato de Estudiantes, “Intervención de Tohil Delgado – Asamblea IU”, en Youtube). La posición del SE es que es una diferencia más entre tantas otras, y que ello no quita participar desde dentro. Para nosotros es una diferencia de suma importancia, es una diferencia estratégica que nos separa a los marxistas revolucionarios de la “gestión benévola” del capitalismo español. ¿Cómo la juventud puede confiar en un partido que cuando está en el gobierno, -recordemos el Tripartit de Catalunya-, ni si quiera paraliza la sangría de parados o que le haya permitido al corrupto de Griñán ser senador? Cuando el Sindicato de Estudiantes habla de hacer frente a la derecha y de la necesidad de un gobierno de la izquierda, de lo que está hablando es de un gobierno de IU y PSOE como el de Andalucía, que no expropia a los “grandes de España” como la duquesa de Alba, ni a la mafiosa red de los grandes constructores de Andalucía. Que ni siquiera, de muy mínima, ha revertido el drástico aumento de la pobreza.

El Sindicato de Estudiantes pretende que la juventud deposite su confianza en un partido que hasta ahora sólo ha jugado el rol de “contención” de las luchas con una estrategia de “regenerar” la democracia. “Queremos anunciar aquí que desde el SE y antes los próximos comicios electorales, no solamente el de las europeas, pediremos a los jóvenes que siguen a nuestra organización, que pertenecen a nuestra organización y a los que movilizamos cada vez que tenemos ocasión, que tiene que votar a IU, que tienen que fortalecer a IU”(Intervención de Tohil Delgado – Asamblea IU). Tohil ensalza la importancia de que IU haya participado -como única organización política- en paralizar los desahucios, en defensa de la sanidad y de la educación…Pero ¿cuál es el interés de IU de participar en las movilizaciones? Conducir las movilizaciones hacía el parlamento, o dicho de otra forma, “institucionalizar” o “parlamentarizar” el aumento de la lucha de clases de los últimos años. Para IU la acción parlamentaria no es un “medio táctico”, sino que representa su orientación estratégica. Una estrategia que, tomando las palabras de la revolucionaria Rosa Luxemburgo en su debate con la socialdemocracia alemana a principios del siglo XX, es “nada-más-que-parlamentarismo”. Y repetimos “uno es lo que hace y no lo que dice”, y lo que hace IU cuando habla de “defender los derechos de los trabajadores” es “defender” los lazos orgánicos con la burocracia sindical en CCOO. Ya que una parte de la burocracia es parte de IU o del PCE, y lo que hacen es aceptar ERES, rebaja de salarios, contener huelgas como la de Panrico o Cocacola entre otros muchísimos ejemplos… ¿Por qué el Sindicato de Estudiantes no ha denunciado todo esto?

IU: un callejón sin salida para la juventud

“Y para ir finalizando, y para contribuir al fortalecimiento de esta IU que nosotros queremos, una izquierda unida, combativa, de clase, con un programa revolucionario” (Tohil Delgado, ídem), toda una definición de una nueva “ilusión política”. Si antes llamaban a votar al PSOE (“¿Para quién gobierna Zapatero?” Editorial de El Militante nº207 Julio/Agosto 2007) y ahora fruto del desgaste y de la experiencia de miles de jóvenes con el PSOE, llaman a votar a IU. La lógica es presionar a IU para que sea un partido revolucionario con un programa revolucionario. Cuando en realidad es un sueño de infancia, una no comprensión de la naturaleza del Régimen heredero del Franquismo, del que este partido es co-fundador e integrante fundamental. Es no comprender que la izquierda reformista lleva años adaptada a los distintos regímenes políticos en Europa. Es no entender que el voto obrero que recibe este partido, como también lo recibe en mayor medida el PSOE, no se traduce en una mutación de su carácter de clase, sino que es parte de la expropiación política que sufren los trabajadores por los partidos reformistas con tintes “obreristas” cada vez más desteñidos.

La teoría marxista del Estado, sintetizada brillantemente por Lenin en “El Estado y la Revolución”, explica que el estado es un órgano de dominación de una clase por otra. Actualmente el Estado es el instrumento de la burguesía, por lo tanto el Gobierno, como brazo ejecutivo y legislativo de este aparato, también está en manos burguesas. Ningún Gobierno electo puede acometer esas tareas, que están reservadas a una clase en el combate frontal y violento, no electoral, el proletariado. La revolución y la conquista del poder, son sustituidas por una vaga esperanza en que las elecciones permitan la formación de un Gobierno electo que adopte un programa socialista. Como si esto de por sí no fuera lo suficiente utópico, este Gobierno debe conformarse con dos partidos con un historial de traiciones y ataques a los trabajadores más que extenso.

En vez de alentar a los trabajadores y jóvenes de que el objetivo central debe ser preparase para luchar contra el siguiente Gobierno de turno, que sabemos será más duro que el anterior, y tratar de difundir la idea de que la clase trabajadora tiene que independizarse de la tutela de la burocracia sindical y los partidos del Régimen, recuperando los sindicatos y construyendo un instrumento político propio independiente de cualquier ala burguesa y que levante un programa revolucionario, los compañeros del Sindicato de Estudiantes alientan a reforzar la confianza en el “mal menor”, llamando a la movilización electoral para dejar fuera de la Moncloa a Rajoy, es decir a reforzar con el voto obrero la versión “amable” de los planes de ajuste por venir.

¿Qué alternativa necesita la juventud?

Lo que es indudable que el SE aparece como la fuerza con mayor poder de convocatoria del movimiento estudiantil de las enseñanzas medias, una juventud de gran potencial combativo. Y que los compañeros/as del Sindicato de Estudiantes de Izquierdas en Aragón siempre han apoyado y convocado las huelgas impulsadas por el SE, porque consideramos que ser esquirol no es una opción. Así mismo siempre hemos hecho lo mismo con otras convocatorias de otras organizaciones de las universidades ya que para nosotros el mayor frente único frente a un ataque, como en la educación, es primordial aunque mantengamos nuestras diferencias.

Los aires están cambiando y frente a la confianza que millones de trabajadores y jóvenes aún depositan en la democracia burguesa y los partidos que expropian la representación política de los explotados, los revolucionarios no podemos sumarnos al coro de voces que embellecen este régimen político ni las fórmulas partidarias que dejan fuera de la política a la clase obrera. Al contrario nuestra labor es combatir estos prejuicios pacientemente, explicando que las urnas y el Parlamento no son la vía de transformación de la sociedad, y que el uso que les debe dar nuestra clase es el de tribunas de los explotados. La misión de los revolucionarios es alentar entre la vanguardia obrera y juvenil la idea de construir una herramienta política independiente de nuestra clase, un Partido Revolucionario. Pero parece ser que ésta idea de independencia política de los trabajadores/as y de la juventud para el SE no es la correcta: “Pero se puede defender desde dentro y no montando chiringuitos que debilitan a la izquierda real que defiende los intereses de la juventud y de la clase trabajadora” (idem).

La juventud necesita de una gran organización juvenil revolucionaria y anticapitalista en los institutos en las facultades, ligada a la clase trabajadora, contra la monarquía, contra los partidos del régimen y contra este sistema que sólo nos deja que “ni estudiemos ni trabajemos” que ligue los principales problemas de los estudiantes con los derechos de las mujeres, el racismo, la cuestión LGTB… Así pues es necesaria la organización de base de la juventud para lograr que el movimiento estudiantil mantenga su combatividad y avance, como hicieron miles de jóvenes que nos precedieron, como hizo la juventud y los trabajadores en el Mayo del ‘68.

 

Carlos Muro

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