Trescientos inmigrantes mueren de frío y ahogados intentando llegar a la costa italiana

“Hemos visto morir a más de 200 personas”. Este fue el testimonio de uno de los 9 sobrevivientes, entre ellos un niño de 12 años, en una nueva tragedia de la inmigración hacia Europa.

El día lunes por la tarde comenzó el horror. Ese día la guardia costera italiana encontró a 106 inmigrantes que viajaban en un bote, pero otros 29 habían muerto. Todos ellos murieron congelados, por el frío y la lluvia, en medio de un fuerte temporal. La llamada de auxilio se recibió el domingo, según informaron fuentes de ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados), pero cuando llegó el operativo de rescate de la guardia costera ya era demasiado tarde.

Eso fue sólo el comienzo. Pronto se supo que dos barcas más se encontraban desaparecidas, en las que viajaban 105 y 107 personas, según contaron los sobrevivientes. Solo 9 personas consiguieron salir con vida y fueron trasladados a Italia por la guardia costera. El miércoles por la noche continuaba el operativo para buscar los cuerpos en las aguas.

“Sabíamos que nos arriesgábamos, que cabía la posibilidad de morir. Es un sacrificio consciente que hicimos ante la posibilidad de tener un futuro”, contó uno delos inmigrantes que logró salvarse, según declaró a la OIM (Organización Internacional de las Migraciones).

La mayoría de los inmigrantes eran originarios de Mali y Senegal, según contaron los sobrevivientes. Salieron el sábado desde la costa de Libia, en precarias embarcaciones, que las redes de mafias que organizan los viajes llenan hasta el límite.

Hay más de 4.000 kilómetros entre Senegal y Trípoli, en Libia. Una travesía que en general se hace en camiones, atravesando el desierto, o haciendo paradas en diferentes ciudades, durante meses, desde Costa de Marfil, Gambia, Mali, Mauritania, Níger y Senegal.

Las mujeres suelen ser violadas en el camino, y algunas llegan embarazadas o con sus niños en brazos a la costa italiana. Existen redes de trata que buscan mujeres jóvenes en las aldeas y les ofrecen trabajo y la posibilidad de ayudar a sus familias, pero terminan atrapadas en redes de prostitución y de trata, endeudadas para siempre para pagar el “costo” del viaje.

El 3 de octubre de 2013 murieron ahogados 368 inmigrantes frente a la isla italiana de Lampedusa. Durante el año 2014 murieron más de 3000 inmigrantes en estas costas, en comparación con unos 700 durante el año anterior. Según datos de ACNUR, 218.000 personas cruzaron el Mediterráneo en 2014.
Después de la tragedia el Papa Francisco realizó dedicó parte de su alocución a los inmigrantes fallecidos. “Deseo asegurar mi oración por las víctimas y animar nuevamente a la solidaridad, para que a nadie le falte la ayuda necesaria.” Declaraciones con alto grado de hipocresía, porque más allá de las palabras nada ha cambiado en las políticas migratorias europeas.

Más bien, se ha aumentado la política de “cierre de fronteras”, los controles migratorios y las leyes de migración represivas. Estas leyes de migración cada vez más restrictivas, en el marco de la crisis europea y de las tendencias xenófobas que se desarrollan en el continente, no “frenan” los flujos migratorios, que se producen por causas sociales profundas. Los inmigrantes escapan de la miseria de sus países, de guerras o conflictos, agravados por la intervención militar de los países imperialistas europeos.

La política de “migración cero”, en cambio, aumenta los riesgos de muerte para los inmigrantes, obligados a recurrir a las redes de tratantes que organizan los viajes.

Las repercusiones de estos hechos aún están por verse. La Alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, dijo en conferencia de prensa que el operativo europeo de control de fronteras, llamado Tritón, “no sirve para nada”, que no permite salvar vidas y que debe ser sustituido.

El operativo “Triton” está vigente desde el pasado 1 de noviembre, reemplazando al anterior llamado Mare Nostrum. Pero este operativo destina menos recursos a las tareas de rescate de embarcaciones a la deriva.

Los “viajes fatales” no son tragedias producto del azar, sino consecuencia de la crisis social del capitalismo y de las políticas racistas y xenófobas de los países más ricos.

 

Josefina Martinez

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