Cataluña: muere un trabajador inmigrante tras persecución policial

Un trabajador ambulante de origen senegalés murió tras un operativo policial cuando dos agentes entraron a su casa, provocando movilizaciones y enfrentamientos con la policía durante dos días.

A las seis de la mañana del martes 11 de agosto moría Mor Sylla, un trabajador senegalés de 50 años, cayendo del balcón de su casa desde un tercer piso cuando lo perseguía la policía autonómica (Mossos d’Esquadra) al entrar a su domicilio durante una operación contra los trabajadores del ’top manta’.

Aún no están claros los hechos ya que testigos y familiares denuncian que “los Mossos d’Esquadra entraron en la casa y la víctima se asustó y corrió hacia el balcón donde, voluntaria o involuntariamente, le empujaron” y hasta denunciaron “forcejeos” de parte de la policía.

Por su parte, el comisario Josep Lluís Trapero declaró que dos agentes entraron en la habitación donde dormía Mor Sylla y otro hombre, reventaron la puerta, se identificaron a gritos como policía y pidieron que la gente se tumbara en el suelo. Sylla, según el relato del mando policial, se movió hacia el balcón, la policía le preguntó hacia dónde iba, pero intentó bajar por la barandilla cuando cayó al vacío y murió.

Familiares y compañeros de Mor Sylla han llamado a varias manifestaciones y exigen de manera urgente aclarar estos hechos e interpusieron una denuncia a los mossos, ya que para ellos la muerte de Mor Sylla fue provocada por la persecución policial.

Estos hechos no son nuevos. La incesante persecución tiene en jaque a los miles de jóvenes, mayoría inmigrantes de origen subsahariano, en ’situación irregular’ según las exigencias de las reaccionarias leyes de extranjería, sin derecho a un trabajo digno.

La reforma del Código Penal, “Ley Mordaza”, tipifica la venta ambulante como delito, siendo motivo de entre 6 meses y dos años de cárcel; lo que puede generar a estos trabajadores antecedentes penales, aumentando así las trabas legales para obtener su residencia y provocando incluso la expulsión del país.

En particular en Catalunya, a principio del mes de julio el jefe de la Guardia Urbana, Evelio Vázquez, —máximo responsable uniformado del cuerpo desde 2011 nombrado por el anterior alcalde Xavier Trias (CiU)— anunció que el Consistorio de Barcelona le había permitido el refuerzo de unidades policiales tanto contra los manteros como los ’lateros’ que venden latas de bebida en la calle.

De este modo, la flamante alcaldesa Ada Colau “atendía” a la reaccionaria petición de los “sindicatos” policiales que días antes habían exigido apoyo de los antidisturbios a los agentes ocupados de la campaña contra el “top manta”, ante la resistencia que en ocasiones ejercían los vendedores y otras reacciones solidarias con ellos de parte de ciudadanos de a pié. Por tanto, durante el verano de la capital catalana luce un nuevo despliegue decretado por el área de Seguridad del equipo de Barcelona en Comú, que activará a medio centenar de policías antidisturbios entre la USP -destinados a horario diurno- y la Unitat Nocturna Operativa Centralitzada (UNOC).

Esta vez la persecución policial acabó con la vida de Mor. Estos son los peligros a los que se enfrentan estas personas inmigrantes que no tienen medios para subsistir, una vez que han logrado saltarse las vallas de Ceuta o Melilla. Según diferentes organizaciones en defensa de los inmigrantes, alrededor de 600 personas fueron encarceladas entre 2003 y 2010 por vender en la calle.

Existe además una fuerte campaña mediática y de la guardia urbana que acusa a los “top manta” de “actividad ilegal” que “perjudica a los artistas y las grandes firmas de moda por vulnerar derechos de propiedad intelectual e industrial” y de “ocasionar millonarias pérdidas económicas”. El Gobierno, la Generalitat de Catalunya y muchos ayuntamientos y gobiernos municipales como el de Barcelona no sólo no han frenado esta campaña reaccionaria, sino que han garantizado esta política represiva, racista, xenófoba en todo el Estado español imperialista.

La reacción de los familiares, compañeros y amigos de Mor Sylla ha sido la movilización inmediata junto a los movimientos sociales, colectivos de inmigrantes y organizaciones de izquierda, exigiendo el esclarecimiento de los hechos y denunciando a los responsables de la muerte de Mor. La policía continuó respondiendo con la represión a los manifestantes, que volvieron a las calles al día siguiente y que continuarán convocando manifestaciones.

Cynthia Lub

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