Le Corbusier y la “casa habitable”

Hasta el 12 de octubre se puede visitar en Madrid la muestra “Le Corbusier, un atlas de paisajes modernos”. En ella encontramos una amplia visión de los diseños arquitectónicos que más han influido en el paisaje urbano desde que surgiera la ciudad moderna.

Hay quién llamó a Le Corbusier (1887-1965) el gran arquitecto moderno, y es que la influencia de este urbanista se mantiene hasta nuestros días. Nacido en Suiza, se nacionalizó como francés. Edificios de su creación se encuentran en muchas ciudades europeas. También pueden descubrirse en EEUU (Universidad de Harvard), la India, Río de Janeiro, Brasilia y hay uno en La Plata, Argentina.

A pesar de que el próximo año se cumplirá el cincuenta aniversario de su muerte, hoy encontramos la huella de algunas de las ideas del arquitecto en la mayoría de las ciudades modernas. Sus edificios y planimetrías se mantienen y las formas corbuserianas tremendamente geométricas configuran la ciudad actual. Pero ¿qué fue de las ideas de este teórico de la arquitectura?

El desarrollo industrial influyó enormemente en la configuración de la ciudad moderna. Esta cuestión despertó el interés de arquitectos y urbanistas desde finales del siglo XIX, momento en que se comienzan a desarrollar los primeros planes y teorías que dieran respuesta a los problemas del nuevo espacio urbano.

Los llamados urbanistas utópicos fueron los primeros que aplicaron en sus planes los avances tecnológicos e industriales como la luz eléctrica, los sistemas calefactores o el agua corriente, de modo que repercutiesen en la vida de los trabajadores de la ciudad. Tras estos, muchos arquitectos deciden centrar su preocupación en las necesidades de la sociedad moderna, de quién habitará sus viviendas y recorrerá su espacio urbano.

En este sentido Le Corbusier fue uno de los principales teóricos que aportaron en los debates que surgieron en torno a estas cuestiones y que desarrolló la idea de que “una casa está hecha para ser habitada”. Obsesionado por la forma, la cual para él debería dar respuesta a las necesidades de quien ocupase su machine à habiter, articuló cinco puntos básicos que según Le Corbusier debían configurar la vivienda moderna y los cuales respondían a las necesidades de sus habitantes.

Pilotes que elevaran el edifico dejando la planta baja libre para su uso común y libre recorrido; la planta libre que permite configurar cada una de las alturas de diferente manera adecuándose a diferentes necesidades; la fachada libre, dejando de ser de este modo un elemento estructural y pudiendo abrirse para dotar de luz al interior; la ventana alargada que permitió abrir el resto de muros; y por último la terraza practicable en la que incorporar zonas ajardinadas, espacios de ocio y uso común.
Con estos pretendía configurar un tipo de vivienda accesible y habitable. Pero sus ideas sobrepasaron el concepto de vivienda en sí y su intención de resolver las necesidades de la nueva ciudad le llevó a preocuparse por el conjunto habitacional, en el que resolvía cuestiones como el modo de agrupamiento, las instalaciones y equipamientos comunitarios y las zonas libres, como forma de conseguir una mejor calidad de vida residencial.

La distancia que existió entre los planes e ideas pensados por Le Corbusier y la puesta en práctica de ellos fue aumentando conforme avanzó el tiempo.
Durante su vida pocos de sus proyectos se llevaron a la práctica, sus ideas aportaban demasiado espacio, luz y belleza a la vivienda generalizada.

Hoy sus formas geométricas se nos presentan en cada esquina de la ciudad, pero ya sus ideas están muy lejos de los cada vez más habituales 50m2, la carencia de aparcamientos en la mayoría de barrios, las vistas interiores y las escasas zonas verdes.

La ciudad moderna articula sus espacios separando por estratos sociales, clases, lugar de origen, o nivel de renta. En ella, las ideas de Corbusier están muy lejos de la mayoría de sus habitantes. Sus ideas fueron el resultado del incansable trabajo del arquitecto francés durante décadas por articular una vivienda digna y accesible de manera generalizada y de su convicción de que la arquitectura puede cambiar el mundo.

En el espacio CaixaForum de Madrid se presenta una completa muestra de toda su trayectoria. Mediante maquetas, planos y reproducciones podemos conocer las teorías que dieron forma a la ciudad y vivienda corbuseriana.

Desde sus primeros trabajos que aún arrastraban las ideas de vivienda decimonónica como la Maison Blanche, pasando por su idea de conjuntos habitacionales o Unité d’Habitation, hasta llegar a conocer de qué manera se aplicaron las ideas de este genial arquitecto en la ciudad actual.

Clara Mallo

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