El trece de octubre pasado, los trabajadores de Panrico en la planta de Santa Perpetua de la Mogoda, decidieron en asamblea convocar una huelga indefinida para contrarrestar la medida de la empresa de no abonar las nóminas de septiembre. Sin embargo el no pago de las nóminas, escondía detrás un plan de viabilidad mucho más ambicioso y sangrante contra los trabajadores. La empresa quería imponer un ERE que afectara a 756 trabajadores de todas las plantas que tiene la empresa en el Estado español y unas rebajas salariales del 18 y 15% entre 2013 y 1014. Es así que las trabajadoras y trabajadores de Santa Perpetua empezaron una lucha que se convirtió en el conflicto de resistencia obrera más larga y heroica desde el fin de la dictadura en todo el estado.

En este marco la empresa presentó una demanda el pasado mes de diciembre por huelga ilegal y abusiva contra el comité de empresa de la planta de Santa Perpètua, el comité de huelga de la misma, las secciones sindicales de CCOO y UGT de la fábrica y las federaciones agroalimentarias de ambos sindicatos.

Siete meses después de celebrarse el juicio sobre la legalidad de la huelga de los trabajadores de Panrico, el juzgado de lo social de Sabadell ha hecho pública la sentencia que desestima la demanda de la empresa y dictamina que la huelga era legal, dando la razón a los trabajadores de la planta de Santa Perpetua.

Esta sentencia confirma que los trabajadores y trabajadoras de Panrico llevaron acabo una huelga totalmente licita contra los planes de la empresa. Así lo ha dictaminado la jueza de lo social de Sabadell, rechazando que las ampliaciones de los motivos de huelga fueran nuevas convocatorias, absolviendo por tanto a los demandados a los que se les solicitaban cinco millones de euros por daños y perjuicios. Y señalando por otra parte que la empresa vulneró el derecho fundamental de huelga llevando a Catalunya los productos fabricados en el resto del Estado durante toda la huelga, por lo que la Generalitat en su momento solo impuso sanciones económicas irrisorias y que jamás llegó a aplicar.

Por su parte, la dirección de la empresa ya ha comunicado su intención de apelar la sentencia al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC).

La imparcialidad de la justicia

Esta sentencia llega casi tres meses después de que la huelga finalizara el 13 de junio. En las palabras de los asesores jurídicos de la empresa, hoy la sentencia es “irrelevante” a efectos del día a día de la compañía porque la huelga “fue desconvocada y terminó” y han confiado en que finalmente el TSJC la declare nula.

Durante la huelga los trabajadores ya habían denunciado la intención política de la Generalitat de bloquear y retrasar la sentencia. Una medida que permitió a la empresa poder seguir llevando a cabo sus planes sin trabas judiciales.

Una sentencia que no quería nadie salvo los propios trabajadores

La dirección del sindicato de CCOO en Catalunya y la Federación Agroalimentaria fueron los primeros en hacer pública la sentencia, celebrando el fallo judicial con gran alegría. Sin embargo, de haberse conocido el fallo durante el transcurso de la huelga, la sentencia hubiera sido un golpe duro para los intereses de CCOO de poner fin a una huelga histórica, y que de haber vencido hubiera podido fijar un precedente de lucha combativa ante la pasividad de la burocracia.

Llama la atención que CCOO celebre el fallo de la sentencia y que a la vez no ponga todos sus mecanismos en marcha para luchar por la readmisión de todos los trabajadores despedidos. Sin duda, después de la sentencia favorable a los trabajadores, toda la energía debería volcarse en un posible reagrupamiento del conjunto de los trabajadores de Panrico para luchar por la readmisión de todos los despedidos.

Si esta sentencia se hubiera producido antes de que la empresa y el sindicato hubieran logrado levantar la huelga no solo hubiera presionado a la Generalitat a abandonar su posición pasiva frente a una vulneración flagrante de derechos sino que también hubiese sentado un precedente legal que hubiese influido positivamente para los trabajadores en la sentencia definitiva sobre el ERE, donde la justicia avaló el plan de despidos de la empresa, así como fue en el caso de los trabajadores de Cocacola que consiguieron una sentencia favorable.

Federico Grom

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