Grecia “debe cumplir sus compromisos”. Grecia tiene que mostrar “responsabilidad con Europa”. El gobierno heleno “tiene que continuar con las reformas estructurales para no quedarse sin financiación”. Este es el discurso de chantaje que viene desplegando la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI) desde que asumió el nuevo gobierno en Grecia.

El pasado 25 de enero el pueblo griego votó por Syriza expresando su negativa a seguir pagando, con desempleo de masas y miseria, el “rescate” del capitalismo griego y la gran banca imperialista impuesto por los memorándums de la “troika” y el gobierno de coalición de Nueva Democracia y el PASOK. Estos dos partidos, los hermanos respectivos del PP y el PSOE, obtuvieron una derrota histórica. El pueblo griego repudió durante los últimos años esos planes de recortes y “memorándums” mediante movilizaciones, encierros y más de 30 huelgas generales. Hoy la Troika intenta imponer nuevamente en la mesa de negociación lo que el pueblo griego repudió en las calles.

Desde que formó gobierno, Syriza diseñó una hoja de ruta imposible de conjugar. Por un lado prometía dejar de aplicar los planes de “austeridad” y las reformas exigidas por la “Troika”. Por el otro defiende que es posible llegar a un acuerdo “beneficioso para todos” con los acreedores que le exigen seguir aplicando esos planes. Las falsas ilusiones generadas por Syriza en que era posible un “pacto social europeo” están chocando rápidamente con la cruda realidad: la UE no quiere conceder ni el más mínimo margen de maniobra al gobierno de Tsipras. El gobierno español se ha mostrado como uno de los defensores más “duros” de la línea germana, exigiendo que Grecia pague toda su deuda.

El gobierno de Tsipras apostó al apoyo que pudiera recibir en Europa de algunos de los “socios”. Pero esa estrategia fracasó. Tanto el gobierno francés como el italiano defienden que Grecia tiene que “cumplir sus compromisos”, es decir, aceptar los “controles” de la Troika, aplicar reformas y seguir pagando.

El acuerdo del 20 de febrero fue una imposición completa de las condiciones del anterior rescate: cada medida del gobierno griego es supervisada ahora por la Troika (aunque Syriza quiera presentar como un “triunfo” que cambiara el nombre por “las Instituciones”). El gobierno de Tsipras ya no habla de no pago de la deuda sino de refinanciación, y congeló varias las principales medidas sociales prometidas en campaña electoral.

La deuda griega no ha dejado de crecer a pesar de los recortes draconianos impuestos en los últimos años. Un expolio tremendo de parte de las principales potencias imperialistas europeas que está dejando un panorama social desolador con un 27% de paro y casi la mitad de la población en la pobreza. A pesar de ello el programa de Syriza se niega a desconocer la deuda para que la crisis la paguen los capitalistas griegos y europeos.

Es necesario retomar y profundizar el camino de la movilización, con el objetivo de imponer la anulación de la deuda que hunde al pueblo griego en la desesperación, junto a un conjunto de medidas anticapitalistas, que incluya la nacionalización de la banca, la expropiación de las grandes empresas bajo control de los trabajadores, que lleven hacia una salida obrera y socialista para Grecia y Europa.

No apoyamos políticamente al gobierno de Syriza, que tiene un programa de reformas tibias y de “reformar” la UE del capital. Nuestra solidaridad es con las trabajadoras, trabajadores y el pueblo griego, que han demostrado una enorme voluntad de lucha con más de 30 huelgas y paros generales, contra la troika y los gobiernos capitalistas.

Es fundamental desarrollar la solidaridad y movilización internacional de los trabajadores y los pueblos de Europa con Grecia en los próximos meses.

Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT)

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