Vincent Duse: “En la Peugeot hay trabajadores de 50 nacionalidades y miles de precarios”

Vincent Duse, delegado de CGT de Peugeot Mulhouse, intervino en la charla “La lucha de clases en Francia” durante la Escuela de verano de la Red Internacional La Izquierda Diario en Europa.

El panel de debate contó con las intervenciones de Elsa, estudiante de París 1, Vincent Duse, delegado de CGT en la Peugeot Mulhouse y Juan Chingo por la Corriente Comunista Revolucionaria del NPA. Reproducimos a continuación la intervención Vincent Duse, uno de los principales dirigentes de una de las acciones avanzadas del proletariado automotriz en Peugeot durante el movimiento contra la reforma laboral.

“Estoy en una empresa con 6500 trabajadores, donde 1500 son precarios y conviven unas 50 nacionalidades de trabajadores dentro de la fábrica”, describió Vincent la situación en esta importante fábrica automotriz, PSA Mulhouse, una de las más grandes de Francia.

La PSA está ubicada en la ciudad de Mulhouse, al este de Francia, muy cerca de la frontera con Alemania y Suiza. En estos meses, los trabajadores de la fábrica se organizaron para sumarse al movimiento contra la reforma laboral.

Vincent explica las razones profundas del descontento obrero: “En el contexto de la lucha contra la reforma laboral, la mayoría de los precarios se puso al frente. Ellos pensaban: ‘Si esta ley pasa, estamos muertos’, teniendo en cuenta las condiciones de trabajo ya degradadas previamente.”

“Cuando llegué a la fábrica en 1990 éramos 14.000 trabajadores y ahora somos 6500. La política de precarización es una voluntad de exprimir al máximo a los trabajadores. La reforma laboral va a permitir una precarización masiva y explotar más a los trabajadores y trabajadoras.”

“El objetivo del patrón es hacer creer, una vez que se terminó la lucha, la idea de que ésta no funcionó y desmoralizar a los trabajadores, lo que lograron hacer parcialmente en aquella ocasión”, dice en referencia a la última gran huelga de 1989.

“En estos días de abril y mayo, cuando los trabajadores comienzan a ver a la juventud que estaba siendo reprimida por la policía, se empezaron a movilizar. En la dirección del sindicato había una política para frenar la lucha, incluyendo a algunos sectores como Lutte Ouvrier, que hablan del ‘atraso’ de la clase obrera”, para justificar su propia pasividad, explica Vincent.

La unidad entre los trabajadores y la juventud, y con otros trabajadores, ha sido una dinámica muy progresiva dentro del movimiento:
“Nuestro objetivo era conseguir la unidad con la juventud. En Mulhouse no había tanta represión como en París, pero también se sentía. Nosotros vimos que había que llamar a los trabajadores a luchar y decidimos hacer asambleas generales en los 20 minutos de pausa, y ahí nos dimos cuenta que un montón de trabajadores, precarios o no, estaban de acuerdo en movilizarse contra los patrones. Los 550 huelguistas prepararon la huelga del 31 de marzo, en la que fuimos más masivos aún. No enfrentábamos solo la reforma laboral, sino otras medidas que en la fábrica ya imponían a los trabajadores a peores condiciones laborales.”

“Lo que es interesante es la dinámica de los trabajadores, que decían que no solo queremos hacer huelga contra la reforma laboral y los problemas de la fábrica, sino que queremos hacer huelga porque los que van a pagar estas políticas son nuestros hijos.”

“En una asamblea hubo una discusión sobre los medios de comunicación, y los trabajadores denunciaban las cosas terribles que dicen, se daban cuenta de la manipulación. Y Révolution Permanente llegó a esos trabajadores, muchos comparten lo que publica RP en las redes sociales.”

“Nosotros teníamos el objetivo de decirles a los trabajadores que la huelga la tienen que dirigir ellos desde el principio hasta el final, no es la huelga de la CGT, es la huelga de los trabajadores, desde las asambleas y las reuniones. Y en esta oportunidad la tomaron en sus manos, se implicaron, a tal punto que había asambleas que duraban dos o tres horas, algo muy importante que dio confianza a los trabajadores. Les dio confianza, se transformaron en un eslabón de la cadena en el movimiento de lucha.”

La unidad con otros trabajadores se buscó desde el principio: “cada vez que había asamblea tratábamos de ir a ver a los trabajadores ferroviarios, para decirles que teníamos que luchar juntos.”

Los obreros llegaron a hacer columnas enormes dentro de la fábrica cantando “los jefes que vayan a trabajar”, lo que se muestra en un video que fue compartido por decenas de miles en Facebook.

Vincent Duse plantea la necesidad de organizar a los sectores más explotados y oprimidos de la fábrica, los precarios, los inmigrantes y las mujeres.

“La mayoría de los trabajadores precarios vienen de los barrios populares de Mulhouse, y coexisten más de 50 nacionalidades en la fábrica, muchas mujeres que van de contrato precario en contrato precario, y hay una bronca profunda que se siente. Una de nuestras tareas es organizar a estos trabajadores precarios, porque si no lo hacemos el conjunto de los trabajadores que tienen trabajo fijo van a sufrir las consecuencias de una baja de su salario. Y además la bronca que hay en esos sectores en palpable, creciente. Puede venirse una lucha contra la precarización laboral. Una de las tareas fundamentales que tenemos hoy en la clase obrera es organizar a esos trabajadores.”

“La mayoría de los trabajadores de la empresa de limpieza son kurdos, y hay muchas discusiones que estamos haciendo con estos compañeros”, destaca Vincent, contando los debates sobre la cuestión kurda y la situación en Turquía.

Para finalizar, llamó a toda la juventud presente en la sala a continuar la lucha junto a los trabajadores.

 

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