El infierno de los refugiados: una crisis migratoria que se agrava

La situación de los refugiados se está convirtiendo en un verdadero infierno. La migración dio un salto en masividad, contando con un 25% de niños. Ministros de la CE realizarán sesión extraordinaria el próximo lunes.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk anunció este viernes en rueda de prensa en Nicosia al final de una gira por varios países centrada sobre todo en analizar el drama de la migración, que “El Consejo de Ministros de Justicia y Asuntos de Interior se reúne el lunes en sesión extraordinaria”. Agregó también ser “optimista” de que la UE se está acercando “a una solución basada en el consenso y a una solidaridad genuina”.

Sin embargo, las imágenes del gran drama que viven los miles de refugiados, bajo condiciones de hambre, frío, cansancio y desesperación al tener que caminar bajo la lluvia, saltar vallas o correr de la persecución policial al negarse a ser retenidos en los campos de refugiados, muestran la verdadera cara de esta barbarie capitalista.

Desde el jueves se viralizó en las redes y medios de prensa mundiales un video, grabado de manera clandestina por una activista austríaca, que mostraba a policías con cascos antidisturbios y mascarillas sanitarias arrojando comida a decenas de refugiados en el centro de registro de la localidad de Röszke, cercana a la frontera con Serbia.

La activista Michaela Spritzendorfer había acudido con un grupo de amigos el pasado miércoles a ese centro para entregar alimentos, ropa y medicinas. Cientos de activistas, fotógrafos y periodistas independientes o asociaciones como ONG de diferentes países de Europa, viajan hasta los centros de refugiados de Hungría o Grecia, para ofrecer ayuda.

Al llegar allí, se encuentran con una situación que los grandes medios de comunicación no dan cuentan, y con sus fotos y sus propios medios denuncian las terribles condiciones que sufren los miles de refugiados en los centros.

Las imágenes más difundidas estos días, son las del centro de Röszke, junto a la frontera con Serbia, donde se denunció la ausencia de asistencia médica incluso para personas con ataques cardíacos o convulsiones y recién nacidos con fiebre alta y vómitos. La ONG Human Rights Watch (HRW) denunció que los refugiados sufren “maltrato por parte de la policía” e informó sobre “la escasez de alimentos y agua, así como de instalaciones de sanidad”.

Por su parte, en una rueda de prensa, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán anunció este viernes que a partir del 15 de septiembre detendrá a todos aquellos que crucen alguna de sus fronteras de forma ilegal, con penas de hasta cinco años de cárcel. Volvió a recalcar su política de rechazo a los solicitantes de asilo y acusó su actuación de “rebelión” porque, según el ministro, “no cooperan con las autoridades y se resisten a ir a los centros de registro en Hungría”.

Migración cada vez más masiva y una crisis que se agrava

Las imágenes de Röszke no se diferencian mucho de las otros centros o campamentos de refugiados de Europa, como en Grecia o Alemania. Solo en la isla griega de Lesbos, de 86.000 habitantes, a apenas unos kilómetros del litoral turco, han llegado desde este lunes 22.500 personas que en su mayoría provienen de Siria e Irak. El Gobierno griego continúa flotando transbordadores con el objetivo de trasladar a los miles de recién llegados a Atenas.

Según las autoridades austríacas, casi 12.000 refugiados han llegado a la localidad fronteriza de Nickelsdorf en poco más de 24 horas procedentes de Hungría. Miles de refugiados partieron este viernes en los trenes que iban la frontera con Austria, para cruzar caminando, o hasta Viena y Múnich. El gobierno de Budapest pronostica que el número de refugiados que llegarán al país hasta finales del año superarán los 400.000.

En Macedonia, transitan a diario miles de refugiados e inmigrantes en su largo trayecto hacia Alemania, y en menos de una jornada 7.600 personas han cruzado la frontera desde Grecia. De las 70.000 personas que han entrado en los últimos dos meses, alrededor de 56.000 son sirios, 4.000 afganos y 3.000 iraquíes. Los demás vienen, principalmente, de Pakistán, Palestina, Somalia, Bangladesh, República Democrática del Congo, Nigeria, Camerún, Eritrea y Etiopía.

En las últimas semanas esta crisis se fue agravando, tras una migración masiva bajo condiciones terribles para los refugiados. Según denunció este viernes el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), una cuarta parte de los solicitantes de asilo que cruzado las fronteras hacia Europa en lo que va de año, más de 100.000, son menores; de los cuales se ha registrado a 10.000 viajando solos, no acompañados.

El plan de la CE contempla un “plan de reparto” para 160.000 refugiados que está muy lejos de las 500.000 personas que el mismo Junker aseguró que han llegado a Europa desde principios de año.

Alrededor de 50.000 solicitantes de asilo han llegado a Alemania desde el pasado viernes en más de quinientos trenes, según anunció la compañía nacional de ferrocarriles Deutsche Bahn. Por su parte, el vicecanciller y titular de Economía alemán, Sigmar Gabriel, reveló este jueves que en lo que va de año han llegado a Alemania 450.000 solicitantes de asilo, de los 800.000 que se estima que lo harán en 2015.

El gran “drama” de los refugiados se intensificó tras un plan trazado por la Comunidad Europea (CE) que, tras políticas cada vez más reaccionarias, muy lejos está de resolver esta crisis de grandes dimensiones. Hasta el ministro germano de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, la ha caracterizado como “la más aguda desde el final de la Segunda Guerra Mundial”.

Cynthia Lub

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