Un verano difícil para Tsipras

Después de un mes de julio muy complicado, la crisis sigue golpeando fuerte en Grecia. En un mes de agosto agobiante, el gobierno de Tsipras sigue enfrentando grandes dificultades. Caída histórica de la bolsa, negociaciones con la Troika y una difícil situación social que puede traer más sorpresas luego del verano.

Caída histórica de la Bolsa de Atenas y negociaciones con la Troika por el tercer “rescate”

La mañana del lunes, la bolsa de Atenas abrió con una caída histórica de 22,83%, como no se había visto en décadas. La bolsa había cerrado por orden del gobierno el pasado 26 de junio, un día antes que el Primer Ministro, Alexis Tsipras, anunciara el referéndum que finalmente se hizo el 5 de julio. Este cierre, que duro cinco semanas, fue el más prolongado desde los años 70. Por su parte, la Comisión Europea declaro que Grecia entra en recesión en 2015, con una contracción de entre 2 y 4 % luego de un periodo de seis años de crisis continua.

Este derrumbe expresa claramente las dudas y la incertidumbre que reina aun en la situación a pesar del acuerdo sellado entre Tsipras y la Troika el pasado 13 de julio. En ese acuerdo se preveía que ambas partes iniciarían las negociaciones para el tercer “rescate” de 86 mil millones de euros.

Unas negociaciones que se anuncian realmente complicadas para Tsipras, en particular en lo que refiere a la deuda helena. Varios de los acreedores consideran que la deuda es impagable y que hay que hablar claramente de una restructuración. Es el caso del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo e incluso del mismo gobierno francés. Sin embargo, el problema es que para el gobierno de Alemania, que tiene un peso clave en las negociaciones y en la Unión Europea, esto sigue siendo un tema “tabú” sobre el que no quieren siquiera discutir.

Por otra parte, no es seguro que Tsipras logre implementar los planes de ajuste. Muchos activistas y militantes políticos y sociales afirman estos días que el ataque que Tsipras tiene que imponer para obedecer a la Troika es demasiado grande. Ya se siente el aumento del IVA y su impacto en los precios de los productos de primera necesidad. Muchos opinan que luego del verano volverá una situación social conflictiva, con posibles nuevos estallidos y movilizaciones, que ocurrirán como respuesta a la aplicación concreta del memorándum y las políticas de ajuste, un ataque brutal a las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores populares en Grecia.

Además, Tsipras esta apresurado en cerrar el tercer rescate lo antes posible, hacia mediados de agosto, ya que en septiembre se desarrollará un congreso de su partido en el cual se definirá el futuro de esta coalición, si en su mayoría aprueban o no, las transacciones que Tsipras haya llevado adelante con la Troika.

Esta fecha aparece como el último plazo posible, luego de que Tsipras lograra maniobrar en el último Comité Central del partido el jueves pasado, evitando un congreso extraordinario antes del cierre del acuerdo que podía deslegitimizar su posición en la mesa de negociaciones.

La situación aún está abierta e incluso no se puede descartar un escenario en que Tsipras se vea obligado a llamar a elecciones anticipadas. Es decir, incertidumbre total.

Reformas, despidos y huelgas en pleno verano, ¿qué pasará en la segunda mitad del año?

Hacia fines de julio, el ministro de educación, Arístides Baltas, anunció que el gobierno planeaba una reforma para aumentar dos horas de trabajo por semana para este sector. Esto ya generó reacciones de parte de OLME, el Sindicato de profesores, que dijo claramente que los profesores no están dispuestos a soportar nuevos recortes, que ya habían hecho demasiados esfuerzos estos últimos años. Por su parte, los controladores aéreos anunciaron medidas de lucha frente a la posible adopción de regulaciones de la Unión Europea que prevén nuevos ataques a sus condiciones de trabajo. Por último, en el canal privado Antenna 1 se conoció hace pocos días el despido masivo de alrededor de 50 trabajadores, entre administrativos, operadores y personal técnico. Hoy se encuentran en lucha por la reincorporación de los trabajadores despedidos.

Estos pueden ser pequeños síntomas que estén preanunciando mayor conflictividad social en la agitada Grecia frente a los nuevos ataques que se preparan contra el conjunto de los trabajadores y los sectores populares, ya muy golpeados por las medidas de ajuste de los últimos años.

En el próximo período, en el marco de la acelerada experiencia con el gobierno “de izquierda” liderado por Syriza, no está descartado que se vuelvan a escuchar las voces de los trabajadores y la juventud en lucha, en una Grecia que ya paso por más de 30 huelgas generales desde el inicio de la crisis.

El difícil problema que queda por resolver, sin embargo, es si los trabajadores de la educación, de los servicios, de los astilleros, del turismo, los desocupados y todos los que salgan a luchar, junto con sectores de la juventud y el movimiento estudiantil, logran sacar las lecciones de lo sucedido estos últimos meses. Esto es fundamental para poner nuevamente en pie y en movimiento una fuerza social que se proponga levantar un programa y una estrategia que permita enfrentar no solo a la Troika y los gobiernos europeos, sino también a los planes del propio gobierno de Syriza y los capitalistas griegos.

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Laura Varlet | Francia