¿Es posible el resurgimiento de un feminismo combativo, Antipatriarcal y anticapitalista?

En el Estado español se abren grandes debates sobre cómo afecta la crisis capitalista actual a la mayoría de las mujeres y qué estrategias de emancipación serían las más efectivas.

Frente a una brutal crisis capitalista, el feminicidio deja de ser diagnosticado por la mayoría de las mujeres como un “fenómeno aislado”, sino como el último eslabón de una cadena de violencias múltiples.

La lista es larga: intensificación de la precariedad laboral, desigualdad salarial, trabajos en negro (como los de cuidados y limpieza) y contratos basura. Gran retroceso en la aplicación de las leyes laborales consideradas una gran conquista para las mujeres trabajadoras. Intensificación de las tareas domésticas frente a los recortes en la Ley de Dependencia, provocando una traslación del ámbito público al privado de las tareas de cuidados. Guarderías escasas o de muy alto precio. Todo un gran favor a los capitalistas, que se ahorran esa gran “fábrica invisible” de tareas del hogar que llevan a cabo al salir de sus centros de trabajo la mayoría de las mujeres, cumpliendo una “doble jornada” de manera gratuita.

El acoso y violencia sexual va en aumento. Hoy las mujeres jóvenes son las que más sufren acoso sexual: una mujer es violada cada 8 horas en el Estado español. Y la trata, es mercado masivo del que los países imperialistas se sirven para la explotación sexual de millones de mujeres y niñas en su mayoría inmigrantes.

No obstante, también van en aumento las manifestaciones. Hace casi dos años, una histórica movilización paralizó la contrarreforma de ley del aborto del PP, que provocó la dimisión del Ministro Gallardón. Y el 7 de Noviembre en Madrid, tuvo lugar una manifestación histórica contra las múltiples violencias machistas y los feminicidios. Y la respuesta ante cada feminicidio no se hace esperar en todo el Estado, con concentraciones, cortes de carreteras y manifestaciones en respuesta a las mujeres asesinadas.

La juventud contra el patriarcado

La irrupción de las jóvenes en la lucha por sus derechos choca con el discurso de la pasivización de la juventud en general y de las mujeres en particular. El mismo discurso que dice que “la lucha feminista no es necesaria” porque vivimos en una sociedad “sin machismo”.

La difusión de que las nuevas generaciones son “igualitarias” por el hecho de vivir en una sociedad en la que las mujeres pueden votar o trabajar, lleva a que muchas jóvenes se sientan muy alejadas del machismo y tengan dificultades a la hora de identificarlo en sus vidas. Los últimos estudios al respecto señalan que aunque la mayoría de los jóvenes —hombres y mujeres—, rechazan la violencia física hacia las mujeres, no consideran violencia machista el control y el maltrato psicológico, así como la discriminación laboral o el acoso callejero.

Es cierto que las jóvenes, y no solo ellas, siguen percibiendo el feminismo como algo ajeno. Pero en un momento en el que el machismo entre adolescentes no para de aumentar, así como los feminicidios, muchas mujeres toman la lucha contra el patriarcado como suya.

Este 8 de marzo podíamos ver a cientos de mujeres jóvenes en las calles, luchando por sus derechos. Exigiendo ‘Ni una muerta más; el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos; la separación de la Iglesia y el Estado; la organización de las mujeres para luchar contra el capitalismo y el patriarcado, etc. Es cada vez más visible la irrupción de las adolescentes y mujeres jóvenes en el movimiento feminista y de mujeres. ¿Es posible el resurgimiento de un movimiento feminista y de mujeres, anticapitalista y combativo, que tome las exigencias propias de las más jóvenes?

La mayoría de jóvenes se acerca al feminismo por una mirada crítica a esta sociedad. Porque no les encaja el discurso de que son la ‘generación de la igualdad’ con su vida diaria. Las experiencias personales actualmente son la razón principal por la que estas jóvenes deciden dar el paso para salir a luchar. El control por parte de las parejas así como el acoso callejero o incluso de sus propios compañeros de clase, son algunos de los motivos que llevan a estas mujeres a cuestionarse esta “igualdad”.

Pero esta experiencia continúa mucho más allá, cuando se enfrentan al mundo laboral y se topan con el ‘techo de cristal’, la desigualdad de oportunidades laborales, la ‘brecha salarial’, la precarización femenina o el acoso sexual en el trabajo. Respecto a la educación, los programas educativos siguen sin incluir formación sobre género, feminismo, diversidad sexual, etc. No hay educación sexo-afectiva obligatoria y buena. ¿Quiere decir esto que no hay educación sexual? No, quiere decir que la que hay no es de calidad porque está subvaluada en los programas educativos, no es obligatoria y está cargada de los prejuicios y tabúes.

A todo esto hay que sumarle el constante ataque en los medios de comunicación y en las redes sociales contra el feminismo, con la intención de desprestigiarlo y convertirlo en lo “opuesto al machismo”. Campañas como “Yo no necesito el feminismo porque…” no hacen más que desinformar sobre lo que verdaderamente es la lucha contra el machismo.

No obstante, la falta de Educación Sexo-Afectiva lleva a que la información que necesitan/quieren la van a buscar en otros medios, e Internet es la primera fuente a la que recurren. Y así comienza el bombardeo mediático machista, con youtubers que dedican sus vídeos a responder a las ‘feminazis’, música cargada de contenido sexista y machista. Un bombardeo de información, transmisora de valores —estéticos, amor romántico—, cánones de belleza que apuntan a perpetuar toda una cultura machista que se impregna profundamente en la juventud.

Las mujeres jóvenes tienen mucho que decir y aportar al movimiento feminista y de mujeres. Campañas contra la violencia machista como las realizadas en diferentes institutos a petición de las alumnas, nos indican que hay interés por parte de las más jóvenes para luchar contra el patriarcado, y en muchos casos uniendo la lucha contra el capitalismo.

Las mujeres trabajadoras en las calles contra la explotación y opresión patriarcal

Después de décadas de “paz social” ficticia en los ’80 y ’90 y de conquistas de derechos limitados aunque importantes para las mujeres, las trabajadoras empezaron a reconocerse como luchadoras, activistas o huelguistas. Mientras plantean sus reivindicaciones laborales se unifican a múltiples luchas sociales y como “mujeres que luchan por sus derechos” están presentes en las manifestaciones contra los feminicidios y la violencia de género. Están demostrando que la clase trabajadora puede movilizarse y responder a los grandes problemas que sufren la mayoría de las mujeres.

Son las trabajadoras de Panrico, Coca Cola, Eulen, Metro, de cuidados y Servicios Sociales. “No somos esclavas, somos mujeres trabajadoras”, gritaban las mujeres de la huelga de Movistar. Las mujeres de la limpieza y las migrantes empiezan a organizarse y crear sus propios sindicatos u organizaciones. El ejemplo de “Las Kellys”, las que limpian los hoteles, quienes sufren la precariedad asociada al sector turístico.

¿Está naciendo una nueva generación de mujeres, que mientras enfrenta las consecuencias de la crisis, el paro, la precariedad laboral y la pobreza en los hogares, cuestiona al sistema patriarcal? Su firme lucha contra la precariedad, en la que las mujeres están sobre representadas, ¿no está cuestionando el modelo laboral del capitalismo español impuesto en los ’90 por la vieja “casta bipartidista” PSOE-PP, en el que se daba por “natural” la desigualdad laboral y salarial de las mujeres? ¿Y por ende, las “aristas más misóginas” de todo un régimen político que sustenta esta intensificada discriminación? 1

Rescatar y darle voz a sus experiencias tiene el objetivo de aportar en la recuperación de tradiciones perdidas y en la reconstrucción de esa ruptura entre el movimiento de mujeres y las huelgas sindicales. Una tarea que los sindicatos mayoritarios abandonaron, dividiendo y aislando a los sectores más explotados de la clase trabajadora. Y también las corrientes stalinistas, con la idea de que la emancipación de las mujeres es algo de poca importancia en la lucha por la revolución social y que, luchar contra el machismo “divide” a la vez que “desvía” la atención de la batalla central de la clase trabajadora, que es contra el capitalismo.

Pero también, hay que decirlo, abandonó esta tarea el movimiento feminista, en su mayoría “institucionalizado”, “oenegenizado” y limitando su lucha a adquirir más derechos dentro de la misma sociedad basada en la explotación de un puñado de capitalistas sobre millones de asalariados y asalariadas.

De un feminismo “institucional” a un feminismo anticapitalista y antipatriarcal

En el Estado español se multiplican los debates sobre la “crisis y las mujeres”, como pudimos apreciar hacia las elecciones generales del 20D.2 Dentro del movimiento feminista y de mujeres, también se retoman las reflexiones sobre las diferentes estrategias de emancipación.

Lo nuevo es que, frente a los grandes problemas sociales, las estrategias con perspectivas radicales de transformación empiezan a ser menos marginales y a confluir con la mayoría de las mujeres que perciben que los efectos de la crisis no se limitan a la falta de “desarrollo o poder de elección individual”, de un “empoderamiento del cuerpo” como liberación personal.

Comienza a abrirse la reflexión sobre estrategias de emancipación colectiva y de cuestionamiento radical contra el sistema. Y el canto “Patriarcado y capital, alianza criminal” se empieza a sentir con un grito que no se oía desde hace décadas, siendo una perspectiva planteada por el feminismo de las décadas del ’60 y ’70. Y que en las décadas del ’80 y ’90 sólo planteábamos algunas corrientes de mujeres y feministas de la izquierda anticapitalista y revolucionaria, contra una marea que sólo criticaba la desigualdad de géneros sin cuestionar la desigualdad basada en la sociedad de clases.

Por tanto, se empiezan a trastocar las perspectivas de lucha individual, alejadas de las estrategias de transformación de la sociedad, de un movimiento feminista “institucional” tan en boga durante los ’90, con un alto grado de despolitización y cooptado a las instituciones, universidades y partidos burgueses.

Al respecto, un interesante artículo de Celeste Murillo, “Feminismo cool, victorias que son de otras”3, habla del “fracaso” de este feminismo, “Al borrar toda perspectiva colectiva de transformación reserva solo para una minoría la posibilidad de elegir, mientras la mayoría sobrevive en largas jornadas laborales y empleos precarios (donde las mujeres siempre están sobrerrepresentadas). Las que pueden pagar por elecciones individuales creen que el feminismo ya no tiene nada para ofrecerles y las que no pueden pagar por la libertad creen que el feminismo no tiene nada que ver con sus vidas”.

Una gran paradoja en el contexto de que, las conquistas obtenidas y la ampliación de derechos civiles —aunque limitados para la mayoría de las mujeres trabajadoras— tras la construcción del Estado de Bienestar de los países imperialistas hoy se tornan degradados, recortados y prohibidos frente a una crisis económica arrolladora.

En el Estado español comienzan a emerger los sectores más oprimidos de la sociedad y las mujeres tienen un gran protagonismo. Este hecho cuestiona la idea de emancipación como conquista progresiva y acumulativa de derechos.4 Y a la vez pone en jaque la estrategia de “democratizar radicalmente la democracia” que viene planteando el post-feminismo y las corrientes neo-reformistas como Podemos y los nuevos “gobiernos del cambio”. Una perspectiva que comienza a mostrarse poco viable en momentos en que la crisis económica, social y política ataca a las mujeres de forma cada vez más violenta.

Lo que está planteado es la conformación de un gran Movimiento feminista y de mujeres en las calles, que se plantee la movilización independiente de las instituciones y los partidos del régimen. Con la perspectiva de reconstruir alianzas estratégicas con los sectores más oprimidos y explotados de la sociedad, para de este modo recuperar las banderas de la transformación social y así conquistar su emancipación y el fin de toda opresión.

NOTAS

1 Cynthia Lub, “Las trabajadoras, las que mueven el mundo”, IzquierdaDiario.es, 8-03-2016

2 Cynthia Lub, “Mujeres y 20D: la utopía de la emancipación bajo la regeneración del Régimen”, IzquierdaDiario.es, 17-16-2015.

3 Celeste Murillo, “Feminismo cool, victorias que son de otras”, Ideas de Izquierda, 18-12-2015.

4 Andrea D’Atri y Laura Lif, “La emancipación de las mujeres en tiempos de crisis”, Ideas de Izquierda, 08-2011.

Cynthia Lub

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