Pablo Iglesias y Albert Rivera en la Moncloa: pactos de Estado y espíritu de regeneración

Los líderes de Ciudadanos y Podemos, Andrés Rivera y Pablo Iglesias, son recibidos por Rajoy en la Moncloa. Entre el “frente anti independentista” y la “responsabilidad de Estado”. ¿A qué fue Pablo Iglesias a la Moncloa?

Después de que se hiciera pública la propuesta de resolución independentista en el Parlament de Catalunya, las aguas políticas del Estado español se agitaron profundamente, propiciando una fuerte reacción españolista liderada por Mariano Rajoy y el PP.

En medio de la campaña electoral y buscando mostrarse como un gobierno fuerte y a la ofensiva, Rajoy convocó al candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE, Pedro Sánchez, para dar una respuesta unificada “con responsabilidad de Estado”, para gestar un frente españolista contra el “desafío” catalán.

Pero la Moncloa dio un paso más. Primero haciendo extensiva la invitación a Albert Rivera, líder emergente de Ciudadanos, la nueva derecha moderna que hoy le pisa los talones al PP en las encuestas de intención de voto. Después, invitando también al líder de Podemos a tomar un café con el presidente de gobierno. El lunes incluso pasarán por la Moncloa Alberto Garzón de Izquierda Unida y hasta a un líder de UPyD, que habían quedado rezagados esperando la llamada de casa de gobierno.

Rajoy tuvo una ubicación táctica opuesta a la de José María Aznar tras el 11-M. Tras los atentados del 11 de marzo en Madrid, el entonces presidente Aznar se recluyó en la Moncloa, culpando a ETA de la masacre sin ninguna prueba y llamando a todos los partidos a cerrar filas con el gobierno, una línea que terminó por hundirlo. En el caso de Rajoy, aunque su reaccionaria ideología nacionalista es la misma que la profesada por la FAES (dirigida por el ex líder del PP), el presidente del Gobierno optó por impulsar un gran “frente nacional” con todas las fuerzas políticas para defender “la unidad de España”. Aunque, según trascendió en la prensa, fue Pedro Sanchez quien le propuso que se reuniera con todos los partidos, y el resto lo improvisó.

Albert Rivera: “España no se rompe”

El líder de Ciudadanos, que viene teniendo un meteórico ascenso en las encuestas, fue al encuentro con Rajoy con una propuesta de “pacto de Estado”. Un pacto para garantizar que “gane quien gane” y “sea cual sea la mayoría parlamentaria” después de las elecciones del 20D, “España no está en juego, España no es negociable y España no se rompe”.

El pacto propuesto por Ciudadanos se resume en la defensa de la indivisibilidad de España, el rechazo al derecho a decidir y a cualquier tipo de consulta vinculante en Catalunya (con el discurso españolista de que la soberanía reside “en todos” los españoles), la defensa de la constitución actual y el rechazo a cualquier acuerdo con fuerzas independentistas.

En este “marco común”, Ciudadanos y el PP llegaron rápidamente a un acuerdo sobre la hoja de ruta que se marcó la Moncloa: como primer paso el Ejecutivo recurrirá la resolución de Junts pel Sí y la CUP ante el Tribunal Constitucional, invocando el artículo 161 de la Constitución una vez que esta sea aprobada por el Parlament catalán.

La actitud de Rivera fue ofensiva, la de alguien que sabe que está subiendo en las encuestas mientras el resto cae. Por ello en la rueda de prensa intentó ubicarse como “garante de la unidad” de España.

Esa posición “hegemónica”, sin embargo, es la que justamente quiere ocupar el PP. Por eso la vicepresidenta de Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, salió apurada a responder a Ciudadanos diciendo que “ya hay” un pacto de Estado, que es la Constitución.

Pero más allá de la competencia entre quien es más defensor de la unidad española, el hecho es que con la visita de Rivera quedó constituido un “pacto” a tres puntas entre el PP, PSOE y Ciudadanos contra la declaración independentista.

Pablo Iglesias y el espíritu de la regeneración burguesa

El dirigente de Podemos no quería quedarse fuera del “diálogo de Estado”, aunque se desmarcó del acuerdo al que llegaron el PP, PSOE y Ciudadanos, algo que hubiera sido intragable para buena parte de sus votantes. “No estamos de acuerdo en casi nada”, aclaró al terminar la reunión.

Pero como es costumbre en la política de “gestos simbólicos” de Iglesias, llegó a la entrevista con un regalo bajo el brazo para Mariano Rajoy, en este caso un libro del poeta Antonio Machado.

“Machado siempre decía que hay que escuchar, para dialogar. Machado siempre decía que la regeneración es algo que en algunos momentos históricos es algo absolutamente imprescindible. Creo que sería muy importante que utilizáramos ese espíritu regenerador, ese espíritu que se vincula con lo mejor de la tradición española…”, explicó Iglesias durante la rueda de prensa. Y fue justamente ese espíritu, de “diálogo y regeneración” lo que marcó su discurso político tras el encuentro con Rajoy.

Iglesias sostuvo que en “política hay que estar dispuesto a hablar”, y dijo que era bueno que “en democracia ciertas cosas se normalicen”, refiriéndose al diálogo entre el gobierno y la oposición. Reconoció en este sentido un “cambio de actitud” de Rajoy, una “rectificación”.

Iglesias presentó cinco propuestas a Rajoy, que incluyen una reforma constitucional para validar la convocatoria a referendos y consultas vinculantes, una reforma de la ley electoral, propuestas contra la corrupción y un compromiso general en defensa de los derechos sociales.

Ante los periodistas, también dijo que Podemos proponía “dos procesos simultáneos”, una reforma constitucional en el Estado español, y una consulta en Catalunya. Y ante la insistencia de los periodistas sobre si aceptaría un referéndum vinculante en Catalunya, o si primero debería haber un referéndum de todos los españoles, volvió con su ambigua propuesta de la “simultaneidad” de los procesos. Recurrió a la idea de que Podemos se ubica en un punto diferente a los “inmovilistas” y los “independentistas”, a los que acusó de estar usando “las instituciones para hacer teatro, performances” para la campaña electoral.

Finalmente, cuando los periodistas lo “apretaron” para que clarificara su posición sobre la propuesta de resolución del Parlament, dijo que “no acordaremos con partidos que rompen España destrozando los servicios públicos”.

La porcelana y el mimbre, o cómo fortalecer las instituciones

Iglesias recurrió a una metáfora de cerámicos y arbustos, la porcelana y el mimbre, para referirse a su compromiso “regenerador” de las instituciones. La porcelana, explicó, es frágil, se rompe rápido y está de adorno la mayor parte del tiempo. El mimbre, en cambio, es más fuerte, más flexible y tiene mayor utilidad.
“Hace falta una institucionalidad con la fortaleza del mimbre, más fuerte, más moderna y más práctica”, aseguró. Y apeló al “espíritu del mimbre” para pensar “el futuro constitucional y territorial del país”.

“Si nos han dejado solos en la responsabilidad de Estado, asumiremos encantados ese rol”, sentenció, encantado de decir estas palabras a los periodistas desde la Moncloa.

El discurso de Iglesias de este viernes condensó en pocos minutos todo el recorrido desde la fundación del nuevo partido hasta el momento actual. Una fuerza política que emergió ante la crisis del régimen político del ‘78, expresando el malestar y la indignación de cientos de miles con la casta política corrupta y las medidas de austeridad, pero que se fortaleció al calor de la pasivización de toda movilización social independiente y el desvío de esa indignación hacia la regeneración de las instituciones del régimen político español, un proceso al cual contribuyó decisivamente. Es decir, cambiar algo, para que nada cambie y salvaguardar a las instituciones, “frágiles” como la porcelana cuando son cuestionadas por la lucha de clases y la movilización social, proponiendo instituciones “fuertes” y “modernas” para el estado capitalista español.

Que este papel de Iglesias y Podemos es cualquier cosa menos una “nueva política” antagonista del régimen político, puede apreciarse en el mismo hecho de que Rajoy lo invitara a “conversar” y tomar un café en la Moncloa, y en la evaluación que hizo el presidente de gobierno de los encuentros que tuvo durante la tarde, con Podemos y Ciudadanos.

“A pesar de las profundas diferencias, hay un acuerdo de convivencia. Defendemos la unidad nacional el cumplimiento de las leyes que amparan derechos y libertades”, señaló Rajoy. Contundente.

Josefina Martinez

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