Los primeros cien días de Manuela Carmena

El pasado lunes la alcaldesa Manuela Carmena cumplió cien días al frente del consistorio madrileño. El balance de su gestión deja un reguero de renuncias programáticas y promesas incumplidas o aplazadas, supeditadas a un escrupuloso respeto de los márgenes institucionales y los límites de la institucionalidad capitalista.

Las elecciones del 24M arrojaron unos resultados inéditos en la composición del ayuntamiento de Madrid, alcanzando la recién creada candidatura de Ahora Madrid el segundo lugar, justo por detrás del hasta ahora imbatible Partido Popular. Tras unas traslúcidas negociaciones, la candidata de la lista de unidad popular Manuela Carmena era finalmente investida alcaldesa el 13 de Junio gracias al apoyo del Partido Socialista.

El apoyo dado a Ahora Madrid estaba basado en las aspiraciones de una amplia mayoría del pueblo madrileño que esperaba que esta nueva candidatura desarrollase una política en favor de las clases populares poniendo fin al drama de los desahucios, a través de ayudas sociales, recuperando los servicios públicos privatizados o poniendo fin a las corruptas monstruosidades urbanísticas que se preparaban en la ciudad, entre otras medidas. Anhelos a los que Ahora Madrid se propuso dar respuesta desde un programa de reformas sociales y gestión desde las instituciones.

A 100 días de gobierno, sin embargo, estas aspiraciones están lejos de haber sido satisfechas, ni mucho menos.

Las “sugerencias” del programa de Ahora Madrid

A la alcaldesa no le hicieron falta tres meses de mandato para empezar a renunciar a las medidas propuestas en el programa original de la formación a las que calificó de “sugerencias”. En sus propias palabras: “no siento que ese programa me comprometa”. Sin embargo, algunas de estas medidas si que parecían sugerir a Carmena como realizar su gestión en un sentido diametralmente opuesto.

En La Izquierda Diario ya hemos venido tratando los giros a la moderación y renuncias programáticas de Manuela Carmena. A continuación hacemos un repaso de los más flagrantes aplazamientos y renuncias de algunas de las medidas estrellas de Ahora Madrid.

Creación de un Banco Público. Carmena desechó esta propuesta al tercer día de tomar el cargo calificándola de innecesaria. La medida estaba destinada a “reforzar la autonomía financiera municipal y “como herramienta de financiación de proyectos sociales y de empresas y cooperativas que fomenten la economía productiva”.

Auditoría y quita de la deuda. A pesar de tratarse de una deuda “ineficiente” y “políticamente irresponsable” en palabras de la propia alcaldesa, está es considerada “legal”, lo que obliga al ayuntamiento a destinar buena parte del presupuesto al pago de la deuda y su amortización.

Paralización de los desahucios y garantías habitacionales. La estrategia de Carmena de diálogo con los bancos ha dado como resultado la cesión de 400 viviendas por parte de los bancos, cifra que espera ampliar a 1.000. Una cantidad a todas luces insuficiente para dar salida a las decenas de miles de familias que han sido desahuciadas en la capital del Estado. Los lanzamientos continúan produciéndose y no se ha conseguido poner freno a la venta de 1.860 viviendas a un fondo buitre por los cauces legales. La propia PAH madrileña ha criticado la gestión del ayuntamiento a la hora de resolver el problema habitacional.

Remunicipalización de los servicios públicos. Por el momento no se ha avanzado en la recuperación de los servicios públicos privatizados por los sucesivos gobiernos del Partido Popular ni se ha mostrado desde el Ayuntamiento decisión política de hacerlo.

Garantizar suministros básicos. Esta medida ha sido aplazada hasta el invierno. Tampoco se cumplió el compromiso de abrir los comedores de verano para niños, optándose finalmente por seguir una línea continuista -e insuficiente a todas luces- con el gobierno de Ana Botella.

Paralizar los “pelotazos” urbanísticos. Las grandes operaciones urbanísticas (Chamartín, Canalejas y Edificio España) siguen adelante. El Ayuntamiento sostiene que se ve incapaz de rescindir concesiones o cambiar la normativa ante la perspectiva de verse involucrado en litigios millonarios que no podría asumir.

La política de Carmena sometida al escrupuloso respeto al imperio de la ley (capitalista)

Si Carmena ha pretendido dar una imagen pública esta ha sido sin duda la de una gobernante que ante todo priorizaría el cumplimiento de la ley durante su mandato, una imagen acrecentada por su anterior condición de jueza. Así lo ha afirmado en diversas declaraciones y entrevistas, convirtiéndose ésta en una promesa que efectivamente se ha esforzado por cumplir.

Pero cuando las leyes han sido diseñadas al antojo de los grandes poderes capitalistas y actúan -o dejan de hacerlo- al albur de sus intereses particulares, su cumplimiento resulta en el auténtico crimen, pues inhiben cualquier actuación seria en beneficio de los trabajadores y el pueblo empobrecido.

Se trata de una lógica que ha podido observarse a lo largo de estos 100 días y que explica mucho del abandono sistemático del programa por parte de la alcaldesa. Los ejemplos de la deuda pública, las familias sin vivienda y las viviendas vacías suponen la faceta más cruda de la legalidad burguesa.

La misma legalidad que se dedica a perseguir a los activistas y luchadores sociales que se levantan en defensa de sus derechos como es el caso del joven Alfon, fue detenido el pasado 17 de Junio en Madrid bajo la alcaldía de Ahora Madrid, desde donde no ha salido un pronunciamiento contundente en contra de un proceso con clara voluntad de persecución política y plagado de irregularidades.

Pero la alcaldesa siempre se ha mostrado recelosa y distante de los métodos del activismo y la movilización popular. Como persona de orden ha dedicado varias críticas a los sectores más sociales y próximos al 15 M -a los que calificaba de rígidos e inoperantes- al tiempo que se reúne con los agentes del gran capital que operan en la ciudad.

Hace apenas unos días, en el foro de ABC-Deloitte, Carmena declaraba ante los grandes empresarios allí reunidos: “Tranquilos, no soy comunista” y añadía “queridísimos amigos, no tengan miedo”. Es decir, no temáis, porque esta alcaldesa se compromete a defender -a costa del programa- la más execrable de todas las leyes: la propiedad privada de los grandes capitalistas.

La derecha golpea y el ayuntamiento retrocede

Sin embargo y a pesar de los gestos de la alcaldesa a grandes empresarios y banqueros, los partidos del régimen -en especial el PP o su versión 2.0, ciudadanos- siguen representando mejor sus intereses. Es por ello que desde los medios de comunicación, los cuales controlan mayoritariamente, se ha iniciado una campaña para laminar al gobierno de Ahora Madrid a la espera de alternativas mejores, mientras se procura que nada cambie.

Por este motivo una parte de la izquierda y sectores de activistas justifican su dilación en realizar un balance crítico del gobierno del “cambio” en Madrid bajo la justificación de “no dar alas a la derecha”. Sin embargo, ha sido desde el propio ayuntamiento desde donde se ha permitido a las posiciones conservadores tomar la iniciativa frente a las crisis que ha tenido que enfrentar el nuevo ayuntamiento.

La virulenta ofensiva contra el gobierno de Ahora Madrid se ha expresado a través de diferentes facetas, bien desde la pura extravagancia -como los desmentidos atentados de la alcaldesa a la flora protegida-, como desde la hipócrita aunque acertada crítica a las renuncias programáticas del consistorio. La voluntad de Carmena de “seducir” y acercarse unilateralmente a los grandes poderes capitalistas se ha mostrado indefensa a la hora de hacer frente a estos ataques.

La polémica por los tuits del ex concejal de Cultura Guillermo Zapatanada más formarse el nuevo gobierno, o la creación de la web Versión Original del Ayuntamiento, resultan una buena muestra de ello. En el primer caso, la crisis se cerró con la dimisión del brevísimo concejal permitiéndose al Partido Popular enarbolar increíblemente la defensa de los “derechos humanos” y la denuncia de los crímenes del fascismo. En cuanto a la web del ayuntamiento, se renunció a denunciar la mala praxis de ciertos medios y periodistas que, auspiciados por aquellos grandes capitalistas con los que Carmena pretende negociar su política, han llevado a cabo una guerra de desgaste contra Ahora Madrid con el fin de revertir toda mínima medida progresiva que pueda llevarse desde el consistorio. Las concesiones resultaron -como era de esperar- en un incremento de la bravuconería de los reaccionarios.

El reformismo naufraga también en Madrid

Si podemos extraer una conclusión tras 100 días de gobierno de Ahora Madrid ésta es el fracaso de sus políticas del “cambio” basadas en la gestión del capitalismo, incluso a la hora de llevar a cabo las prometidas reformas defendidas desde su propio programa. La necesidad de dar respuesta a los problemas más inmediatos de la “gente” como justificación del no cuestionamiento del sistema económico, termina haciendo aguas frente a los problemas que plantean la política real y la dinámica de una lucha de clases ante la que se presentan sin verdaderos efectivos.

En Madrid, Barcelona, Zaragoza o Santiago de Compostela, se muestran los límites de la estrategia de estas nuevas formaciones políticas que han terminado por erigirse en una suerte de reformismo sin reformas. Estos ejemplos demuestran que no se trata de acontecimientos aislados fruto de una mala gestión política, sino que subyace una verdadera bancarrota de la estrategia y tácticas de los reformistas a la hora de resolver los problemas más acuciantes del pueblo trabajador en el contexto de una de las más graves crisis capitalistas desde la posguerra.

Frente a la impotencia del reformismo, que en Grecia mostró su cara más cruda y trágica, el reagrupamiento de las fuerzas políticas y sociales de la izquierda que se reivindica anticapitalista, junto a los sectores desencantados con estos fenómenos en una perspectiva de ruptura con el régimen político-económico, se torna más necesaria que nunca para comenzar a plantear una un perspectiva anticapitalista y de clase.

Alejandro Arias

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