Conmoción en Barcelona por profesor asesinado

Esta semana un grave hecho ha conmocionado a toda la sociedad. Un joven adolescente de trece años ha entrado en su Instituto de secundaria de Barcelona y agredió a profesores y compañeros con el resultado de la muerte de un profesor y 4 heridos leves.

 

Madres y padres, profesores y maestros, la gente en general no puede aún salir de la estupefacción. Era la primera vez que en Catalunya y todo el Estado Español sucede un hecho de esta gravedad en las aulas.

Violencia social y en las aulas

Sin embargo, un caso como éste no es del todo aislado. Si bien es cierto que nunca había sucedido un asesinato en el ámbito escolar, como ha pasado en varias ocasiones en EEUU, no podemos decir que los institutos sea un lugar donde no pasa nada.

Ha habido no pocos casos de agresiones de alumnos a profesores. El bullying o acoso escolar de un grupo de alumnos contra otros es cosa de cada día. También se está dando violencia por parte de los jóvenes varones hacia las niñas. Lamentablemente, el Ministerio de Educación no dispone de estadísticas que midan la evolución de la violencia en las aulas.

Es normal que la escuela, como cualquier otra institución social, refleje la violencia existente en la sociedad. Es que en la sociedad española está sufriendo los costes de la crisis. Estamos asistiendo a una profunda y persistente crisis social. Hay millones de familias que no tienen ingresos o solo cobran 426€ al mes. Otras tantas con algún miembro en el paro.

Y la crisis social se refleja más duramente entre la juventud. El 80% de los jóvenes piensan que se deben ir al extranjero a buscarse la vida. El paro supera el 50% desde hace ya varios años y los trabajos que les esperan son híperprecarios y mal pagados.

Ante una situación así, ¿quién puede esperar que en la escuela no se reflejen todas estas frustraciones y enorme malestar social?

Los que “no se dan cuenta”

Como siempre es el Gobierno el que “no se da cuenta”. Irene Rigau, la Consellera d’Educació, salió a decir que esto es sólo un caso aislado y que todo estaba bien. No podía ser de otro modo. Rigau es la representante del Gobierno autonómico de Artur Mas, el Gobierno que ha hecho más recortes en educación y sanidad de la historia. Para ellos todo está bien, porque son los ricos y grandes empresarios quienes se benefician de los recortes.

Sin embargo, en los programas de análisis político política se pueden escuchar opiniones vulgares sobre las posibles causas de hechos tan trágicos como el ocurrido. Que si lo niños juegan a vídeos juegos violentos, que si veían una serie de televisión u otra, etc. Incluso el responsable de educación de CCOO, Francisco García llegó a plantear que es necesario detectar a “los chavales inadaptados” o el sindicato mayoritario de educación, USTEC, llegaba a decir que es necesaria “más educación” o “había quien pedía sanciones más fuertes para los alumnos”.

Estas son maneras de escabullir al problema, es como barrer todo debajo de la alfombra. Hasta ahora se ha estado haciendo eso y esta semana el problema ha estallado. Pero no fue un rayo en cielo sereno. Sólo es una sorpresa para quien no quiere ver.

Para comenzar a dar una solución a los problemas que hay en las aulas, hay que revertir inmediatamente todos los recortes que hubo en educación para reducir las ratio de profesor por alumno, para incorporar psicólogos en las escuelas. También es necesario sacar de la desesperación a millones de familias que están viviendo en una situación de pobreza o que les cuesta pagar la luz o el gas.

Violencia contra los trabajadores y el pueblo

Pero por más que cambien toda la programación de la televisión, por más que pongan castigos mayores, la violencia continuará aflorando dentro de las aulas y en toda la sociedad, puesto que emana desde las instituciones del poder y de las grandes empresas. El paro por encima del 20%, salarios por debajo de los mil euros, contrato por horas y días y un largo etcétera. Todo este enorme sufrimiento para millones de familias, mientras vemos día tras día, cómo amasan millones corruptos como Rato, Bárcenas o los líderes del PP y el PSOE con sus financiaciones ilegales y los ERE’s.

Desde la crisis de 2007-8 todos los recortes presupuestarios han perjudicado a los trabajadores y el pueblo y beneficiado a las grandes empresas. Esa es la base de la violencia que la sociedad refleja en todos sus poros. Hasta que no acabemos con las políticas que solo benefician a los grandes empresarios y a la casta política, no podremos acabar con la violencia social.

Guillermo Ferrari

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