El plebiscito de Podemos evidencia que la “ilusión” en el cambio está cada vez más devaluada

El 88% de las bases de Podemos rechaza un pacto junto a C’s. El 91% vería con buenos ojos un pacto “a la valenciana”. Iglesias mira hacia IU tras su plebiscito.

arton36907-e8f31

Foto: EFE / Pablo Echenique presentando los resultados

Las bases de Podemos finalizaron este fin de semana el referéndum interno que la cúpula de la formación morada decidió realizar tras la“última” ruptura de las negociaciones con el PSOE escenificada hace más de una semana por Iglesias y los suyos en el Congreso de los Diputados.

El porcentaje de participación del referéndum, realizado de forma telemática entre todos los miembros con derecho a voto en Podemos, alcanzó prácticamente el 38% del total de los inscritos con capacidad de votación, lo que supone aproximadamente 150.000 personas.

El método, como es tradición en la formación emergente, se realizó bajo el formato plebiscitario, exponiendo dos opciones de pacto cerradas. La primera de ellas planteaba la posibilidad de que Podemos participara del pacto PSOE-C’s. Esta primera opción obtuvo el 88,2% de los votos negativos.

La segunda opción ante la cual se enfrentaba los miembros de Podemos llamados a votar, ponía sobre la mesa la posibilidad de un “gobierno del cambio”, bajo una formula PSOE-Podemos-UP-Confluencias. Esta opción fue votada en sentido favorable por más del 91,5% de las bases de Podemos.

Estos resultados, presentados en Zaragoza por el actual Secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique (tras la destitución de la errejonista Sergio Pascual), no aportan matices nuevos al rumbo que la dirección de la formación morada tomó hace unos días. Por lo tanto, cabe preguntarse el objetivo de este plebiscito.

La lógica del mal menor

El primer aspecto destacable, que no por común en la praxis podemista pierde importancia, es el método plebiscitario. Si bien en este último referéndum interno los miembros llamados a votación pudieron elegir entre dos opciones, eran dos opciones presentadas bajo la fórmula “sí/no”, sin matices. No hubo opción de una pregunta que contuviera alguna propuesta que no hubiera sido tanteada por el equipo negociador de Podemos.

Y en segundo lugar, la configuración de las preguntas venía a ratificar la estrategia negociadora puesta en marcha por Pablo Iglesias y los suyos en estos últimos días apelando a la lógica del mal menor. Conocedor del rechazo que en sus bases provoca C’s, por un lado, y por otro, la presión social que existe para alcanzar pactos y evitar nuevas elecciones, presión de paso sea dicho, auspiciada en el electorado de la formación reformista nada más y nada menos que por las alcaldesas Ada Colau y Manuela Carmena, Podemos presentó un referéndum centrado en esta lógica.

Presentar un referéndum en el cual las dos únicas opciones presentes fueron o un pacto con PSOE-C’s o un “gobierno del cambio” con PSOE-Podemos-UP-Confluencias, es una estrategia engañosa que decanta, solo con esta interpelación, la respuesta. Qué duda cabe que para el electorado de Podemos un pacto “a la valenciana” es más apetecible que un pacto con Albert Rivera. Pero presentar ambas opciones como contrapuestas, cuando de facto Podemos se sentó a negociar con el partido socialista, y presentarlas además “huérfanas” de otra opción, es un claro “cebo electoral”.

El resultado final entre ambas opciones viene a ser la consecuencia de la estrategia desarrollada por Podemos. El giro a “la centralidad” política de Podemos ha provocado un abandono paulatino del programa inicial de la formación, y ha instaurado en el imaginario de sus electores que en la vía electoral y parlamentarista (la única válida para la cúpula de Podemos), las rebajas programáticas y las concesiones son necesarias en pro de pactos con los partidos burgueses.

Por ello el resultado del referéndum muestra una ilusión de cambio devaluada. Las perspectivas de cambio mostradas por millones en las elecciones del 20D se han encasillado en unas negociaciones de “palacio”, entre cúpulas, que han tenido y tienen como objetivo materializar pactos con los representantes del capital en las instituciones. El “Podemos para gobernar” aplastó hace mucho al “Podemos para protestar”. Ya no se “protesta” a favor de un proceso constituyente, ya no se “protesta” por la anulación del copago, ni por la eliminación de las reformas laborales, ni por retroceder en la jubilación a los 67 años, y un largo etcétera incluido en la propuesta de 20 puntos que la formación morada presentó a los socialistas.

Pablo Iglesias y los suyos buscan reeditar pactos de nefasto resultado. Cabe recordar los gobiernos andaluces de IU con los socialistas, el tripartito catalán, o sin lugar a dudas el ejemplo actual de Syriza y su sumisión a los ajustes de la Troika y a los pactos de la racista UE con Turquía. La estrategia de pactos con los social-liberales se ha demostrado sobradamente incapaz para llevar adelante cualquier tipo de reforma.

Elecciones e Izquierda Unida en el horizonte

No cabe duda, así lo han confirmado Pablo Echenique o Errejón, la formación morada va a intentar alcanzar un acuerdo con el PSOE. Después de todo, tal como aseguraban desde las filas socialistas, el nivel de acuerdo entre ambas formaciones alcanzaba el 70%.

No obstante este referéndum de Podemos se enmarca dentro de una especie de campaña electoral velada. Si bien no hay certeza absoluta de que se tenga que concurrir a unas nuevas elecciones, el referéndum elaborado por la formación morada marca dos líneas claras.

La primera de ellas es la posibilidad de confluencia con IU dentro una candidatura que, al menos en el mensaje suene más de izquierdas, fórmula vetada anteriormente principalmente por el ala errejonista. La fórmula, rechaza hace unos meses por Pablo Iglesias es hoy más que apetecible. Los datos demoscópicos de cara a unas hipotéticas elecciones y los resultados del pasado 20D con un millón de votos, sitúan a IU y a Alberto Garzón como socios más que apetecibles.

En segundo lugar, con el resultado del referéndum, Pablo Iglesias cierra filas a favor de su giro a la derecha. Cualquier otra alternativa que plantee una “tercera vía”, rupturista en relación a la estrategia de la dirección, queda, incluso antes de presentarse, desacreditada frente al más del 90% de las bases que avalan el pacto con el PSOE, UP y confluencias.

La deriva de Podemos y el uso de métodos de baja calidad democrática, dibujan una formación sin posibilidad de ser alternativa de ningún tipo de cambio. Las respuestas de las bases en este referéndum, marcan por derecha un límite para la cúpula de Podemos. Por otro lado, expresan una ilusión devaluada y deformada, producto de la estrategia política de Podemos, que hizo del “mal menor” su bandera y de las concesiones su camino.

No obstante, esta voluntad de cambio y rechazo a la estrategia más derechista de Podemos por parte de sus bases, debe ser transformado en crítica directa a la dirección reformista. Los cambios que predicaban en platós televisivos son mera quimera bajo la estrategia podemista.

Frente a la alternativa “pactista” y del mal menor de Podemos, es más necesario que nunca que se levante una alternativa de clase, que pelee en la calle por las demandas de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud. Una alternativa que no reedite la estrategia reformista de pactos con los agentes del capital que descargan la crisis sobre nuestras espaldas.

 

Ivan Borvba

About Ivan Borvba

Iván Borvba | @Ivan_Borvba :: Barcelona