Crisis en Podemos con la dimisión de su “número tres”, Monedero

La renuncia de Juan Carlos Monedero a todos sus cargos directivos en Podemos, anunciada por Pablo Iglesias este jueves, profundiza la crisis en Podemos, a poco menos de un mes para las elecciones municipales y autonómicas. Está en discusión la deriva al centro de la organización y su estancamiento en las encuestas.

Juan Carlos Monedero es uno de los fundadores de Podemos y se lo consideraba hasta hace poco el “número tres” en la dirección, junto a Iñigo Errejón y Pablo Iglesias.

Desde hace unos meses estaba apartado de las pantallas televisivas y declinó de presentarse como candidato a las elecciones, después de que fuera blanco de los ataques del gobierno y el mainstream mediático, por el cobro de más de 425.000 euros por asesorías a los gobiernos de Venezuela y Ecuador y sus rectificaciones en las declaraciones a hacienda. Monedero denunció la “caza de brujas”, pero tardó en dar explicaciones, fue cuestionado internamente y desde la dirección de Podemos lo distanciaron de la exposición pública.

Este jueves Monedero volvió al centro de las noticias, ya que “lanzó una bomba” con declaraciones muy críticas hacia la organización en el programa de radio La Cafetera que hasta ahora no se habían oído nunca públicamente de su parte.

Monedero dijo el jueves en la entrevista radial que Podemos “debe regresar a sus orígenes y recuperar la frescura” y que la participación electoral lleva a que “a veces nos parezcamos a lo que queremos sustituir. Eso es una realidad”. Habló de “partitocracia” y aseguró que se sentía “defraudado” y “traicionado”.

Unas horas después, Pablo Iglesias anunciaba en una conferencia de prensa que Monedero había presentado la renuncia y que se la había aceptado. Iglesias dijo no compartir las valoraciones críticas de Monedero, pero que su “”aguijón crítico ” era necesario en Podemos.

La dimisión de Monedero ahonda una crisis que comenzó a tomar estado público hace unas semanas, cuando salieron a la luz diferencias entre Pablo Iglesias y su “número dos”, Iñigo Errejón. Estas habrían estado centradas en la cuestión del programa electoral y los alcances de la “deriva al centro” de Podemos.

La publicación de un artículo de Pablo Iglesias asegurando que “La centralidad no es el centro” y planteando un “retorno” a un programa social de “recuperación del estado de bienestar”, se contraponía allí a un discurso excesivamente “trasversal” y desideologizado, restringido a la denuncia de la corrupción y la “casta”. Un discurso que los referentes de Podemos, incluido Pablo iglesias, habían desplegado en los últimos meses.

El trasfondo político de esta crisis se encuentra en los resultados de las elecciones de Andalucía, primero, y los últimos sondeos y encuestas electorales, después, que mostraron una declinación en la intención de voto a Podemos.

La emergencia de Ciudadanos, la formación de derecha liberal que con un discurso “anti corrupción” y “ciudadanista” está creciendo aceleradamente en las encuestas, significó un varapalo para las ilusiones de la cúpula de Podemos de que en noviembre pudieran alcanzar “en un solo acto”, y “aprovechando la ventana de oportunidad”, el gobierno del Estado.

El agotamiento de la “hipótesis populista” y del “significante vacío”, enarbolada por Iñigo Errejón, chocaba así con la ingrata realidad de las tendencias electorales.

En la Izquierda Diario publicamos hace unos días un análisis de estos debates con el artículo de Diego Lotito, Podemos y la impotencia estratégica. que señala algunas de las claves para comprender la deriva actual de Podemos.
La dimisión de Monedero deja abiertos muchos interrogantes y ahonda una crisis a poco más de 20 días de las elecciones, lo que afectará seguramente la campaña de Podemos.

Monedero anunció que se dedicará a trabajar con los círculos de base, pero su futuro político dentro de la organización aún no está muy claro.

Una de las primeras crisis de Podemos, a poco de comenzar, lo tuvo también a Monedero como protagonista, pero entonces hablaba desde la cúpula de la dirección, denunciando un supuesto intento de “golpe de estado” de parte de los círculos. Fue también Monedero el encargado de polarizar el debate en la Asamblea de VistaAlegre, con el “todo o nada” con el que desafió a los sectores críticos y a las bases de la propia asamblea, diciendo que “no siempre son posibles los consensos”. No parecía entonces el más partidario de recuperar “el frescor” del 15M.

Lo cierto es que Podemos viene profundizando un giro al centro hasta límites inimaginables. Las últimas “escenificaciones” de Pablo Iglesias, como su foto con el Rey Felipe VI, los aplausos al Papa Francisco, la moderación de su programa social, la entrevista con el embajador de Estados Unidos en España, con empresarios y fondos financieros y con representantes de la “casta” del PSOE como Zapatero y Bono, vienen abonando este camino.

Una socialdemocratización light y acelerada del discurso, para una “izquierda sin sujeto” de transformación social, más que la apelación a los “ciudadanos electores”.
De ahí que el llamado de Pablo Iglesias a recuperar la “irreverencia” inicial aparezca más bien como un giro táctico de conveniencia, subordinado al funcionamiento de la “máquina de guerra electoral” en que se ha convertido Podemos.

Josefina Martinez

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