La asamblea de la CUP, entre la voluntad de pacto y el inmovilismo de JxSi

La CUP celebró este domingo una asamblea abierta para dirimir su posición en las negociaciones con JxSi. La opción mayoritaria fue no investir a Mas y continuar con las negociaciones. La decisión final se pospone para un nuevo encuentro vinculante y a la espera que JxSí “mueva ficha”.

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Rodeada de una gran expectación mediática, este domingo se celebró en la población catalana de Manresa, una asamblea extraordinaria de la CUP. En ella se expuso la situación actual de las negociaciones que la formación de la izquierda independentista está manteniendo con JxSi sobre el futuro gobierno que deberá poner en marcha la hoja de ruta soberanista.

De forma contundente la mayoría de los cerca de 1200 militantes que participaron en esta asamblea expresaron su rechazo a que los diputados encabezados por Baños voten a favor de la investidura de Artur Mas.

De las cuatro propuestas que se votaron de forma consultiva, la mayoritaria con 823 votos fue la que apostaba por mantener el rechazo a la investidura de Mas pero manteniendo la voluntad de negociación con JxSi. Seguida de esta opción mayoritaria, la opción de elecciones anticipadas contó con el apoyo de 574 militantes. En tercer lugar quedó la opción de investir a Mas con condiciones, con 434 votos, y en último lugar, con 139 votos, la opción de negociar a partir del 20 de diciembre, fecha de las elecciones generales, buscando hacer bloque con Catalunya Sí que es Pot.

Tras las votaciones, y ya con los medios dentro del recinto, el acto se cerró con las intervenciones de algunos dirigentes de la CUP. El ex-diputado David Fernández acusó de “demofóbico, de génetica represiva” al Estado Español, del mismo modo que atacó a CDC por sus casos de corrupción y los recortes. La diputada Anna Gabriel aseguró que “a partir de hoy seguiremos trabajando para encontrar un acuerdo”, mientras responsabilizaba a JxSi de una hipotética vuelta a las urnas en marzo si no se llegaba a la conformación del nuevo gobierno.

No han faltado los miembros de JxSi que, una vez más, han expresado su descontento con la decisión tomada por formación liderada por Baños. El diputado en el Congreso de los Diputados por ERC, Joan Tardà, aseguraba en su twitt que la decisión de la CUP les llevaba (al proceso soberanista) a la casilla de salida, haciendo un símil con el juego de la Oca.

En la misma línea se ha expresado Gabriel Rufián, candidato de ERC para el 20D, asegurando que “sin Mas no hay independencia”, ya que “guste o no, representa una parte del independentismo”. Un episodio más de las presiones sobre la CUP y su posición de veto a la investidura de Mas.

La asamblea mostró la correlación de fuerzas internas a las distintas posiciones que en última semana han trascendido a los medios a través de las declaraciones- de diferentes grupos integrantes de la candidatura anticapitalista. La CUP se encuentra empantanada entre la voluntad de no querer “atascar” el proceso soberanista y de no ceder a las pretensiones políticas de JxSi de mantener como president al paladín de las políticas represivas y austericidas de CiU.

Tras la asamblea, Antonio Baños, aseguró que “aún todas las opciones están abiertas”, y que si bien adoptarán la resolución que salga de las bases de la formación, están por “continuar negociando con JxSi”, a la vez que valora que “en otras materias, más allá de Mas sí Mas no, estamos avanzando en muchos otros aspectos”. Del mismo modo aseguró que “personalmente llegar a nuevas elecciones en marzo sería un fracaso”. Baños también fue tajante ante los medios cuando fue preguntado por la posibilidad de que tres diputados de la CUP votaran la investidura de Mas. En alusión a esta posibilidad Baños aseguró que “aquí no habrá tamayazos y se responderá a la voluntad de la asamblea, sea investir a Mas o no”.

En un sentido algo distinto hablaba la de la diputada Anna Gabriel, que aseguraba que “JxSi pone unas líneas rojas, como son las privatizaciones o las subvenciones a las escuelas privadas, que hacen muy difícil avanzar”. Aún así ella misma aseguraba también en declaraciones a Catalunya Radio que “si apuestan por encontrar un candidato de consenso , la CUP mañana mismo votaría la investidura”.

Sin embargo no será fácil que CDC ceda en este punto. La defensa numantina de Mas por parte de CDC es el símbolo de la firme voluntad del partido histórico de la burguesía catalana de seguir batallando por su programa y mostrarse firme en aspectos clave como privatizaciones pasadas y futuras, la subvenciones a las escuelas concertadas de órdenes religiosas, por no hablar de otros muchos aspectos que hasta la fecha no parecen pesar tanto en la balanza como el modelo de sanidad público-privada instaurado desde el pujolismo entre otros.

Pero incluso en el caso de que así fuera, de que para evitar nuevas elecciones aceptasen un “candidato de consenso” u otras salida más aceptable estéticamente para la CUP ¿De verdad puede esperarse que no fuese un gesto simbólico para seguir manteniendo el govern y garantizar que lo fundamental de sus políticas históricas puedan seguir adelante?

Que el principal debate sea Mas sí o Mas no, o el modelo técnico de presidencia, oculta el peligro de que finalmente CDC termine aceptando a una Munté, un Pi i Sunyer o un Romeva, pero para mantenerse al frente del proceso, reconducirlo a un pacto con el siguiente gobierno central y a lo sumo firmar en el papel un plan de choque que nunca llegue a aplicar.

A última hora de la tarde, la CUP publicaba un gráfico en tuitter con sus distintas propuestas sobre la presidencia. Sin adelantar ningún nombre concreto, además de la de “presidente de consenso” presentaba cuatro fórmulas más: “liderazgo político coral” con tres presidencias, una “presidencia rotatoria”, una “co-presidencia” y un “comisariado por la internacionalización del proceso” en el que podría estar incluido el mismo Mas.

La estrategia de mano extendida a la burguesía está dejando al aire sus profundas debilidades . Buscar acuerdos políticos con los representantes de los grandes capitales no solo obliga a renuncias programáticas, como el mismo comunicado de Endavant reconocía al decir que la CUP sólo pedía como condiciones de contenido que se cumpla el programa de JxSí. También abre la puerta a caer en una maniobra palaciega en la que CDC termine aceptando, prometiendo… pero para acabar haciendo lo mismo que en los últimos 30 años.

Todas las propuestas de la CUP no conjugan este peligro. Y no puede ser de otra manera, pues comparten un punto esencial, seguir considerando que la única hoja de ruta posible consiste en considerar al partido de la burguesía catalana como un aliado indispensable.

Es necesario, como apuntaban los 574 votos a la opción de acabar las negociaciones, romper definitivamente con la política de mano extendida. Para ampliar “por abajo” las bases del proceso no hay otro camino que la izquierda independentista asuma una estrategia de total independencia política de la burguesía catalana y retome una hoja de ruta basada en la organización y movilización social, como vía para la consecución del derecho de autodeterminación y la transformación social. Sólo así será posible sumar a los miles de trabajadores y miembros de los sectores populares que siguen viendo con desconfianza el proceso por el rol de dirección que juega el partido de los recortes y el 3%.

Ivan Borvba

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