Apuntes históricos sobre la cuestión nacional catalana

Una discusión histórica entre los sectores de la izquierda independentista y revolucionaria reside en el rol que pueda jugar la burguesía y la alianza de clases necesaria catalana para la consecución del derecho de autodeterminación. No por ser una discusión más que centenaria, es una discusión saldada o menos apasionada. Hoy dentro de la izquierda independentista despierta pasiones y discusiones importantes. Por ahora, se impone como sector mayoritario aquellos que le “tienden la mano” a la burguesía y le dan vía libre para encabezar el movimiento. Sin embargo, en algunos sectores se comienzan a oír voces discordantes. Por un lado, porque quien “lidera”, CiU, está recortando derechos sociales salvajamente. Por otro, porque los mensajes de los empresarios son contrarios a la separación nacional y la historia lo demuestra. Veamos algunos ejemplos.

Aprender de la historia

En historia moderna del Estado Español, se ha proclamado el Estado Catalá en tres ocasiones diferentes. Y, en estas tres ocasiones, las fuerzas declarantes han declinado la declaración casi sin dar batalla.

El sexenio revolucionario: La revolución de setiembre de 1868 abrió un período revolucionario con la caída de Isabel II. Precedida por la crisis económica que golpeó a las compañías ferroviarias y a las textiles catalanas. Luego del fracaso de la Monarquía Constitucional, el 11 de febrero de 1873 se proclama la República Española. Los republicanos unitarios acabaron imponiendo un modelo centralizado de nación. Lo cual creó un descontento importante entre los republicanos federales que pretendían un régimen descentralizado. Estos disponían de una fuerte posición en Catalunya e inmediatamente se fue desarrollando una fuerte oposición al modelo de estado. En el Principado, la mayoría de los republicanos federalistas pertenecían al sector “intransigente” que desde 1868 protestó la disolución de las Juntas y proclamaba una España federal que diera cabida al autogobierno de las nacionalidades históricas. En los primeros días de marzo miles de manifestantes proclamaron, en las calles, el Estado catalán dentro de la república española. Varios ayuntamientos catalanes también se habían en el mismo sentido. Los dirigentes de la Diputació de Barcelona hicieron lo posible por frenar las movilizaciones y solo se animaron a proclamar “…la constitución de la provincia de Barcelona en estado republicano de Barcelona (…) dentro de la federación republicana de España.” Unos días después las autoridades de la Diputació Barcelona negociaron con el Presidente de la República, Estanislao Figueras, de origen catalán, frenar cualquier intento de proclamación del “Estado catalán” a cambio de vagas promesas.

La Segunda República: El 14 de abril de 1931, Francesc Macià proclamó “la República catalana como estado integrado en la Federación Ibérica”. Esta proclama se dio en el marco de la caída del Borbón y una profunda crisis económica y política del Reino de España. La Peseta se había devaluado drásticamente y todo el andamiaje de la dictadura de Primo de Rivera había caído como un castillo de naipes. El Rey, desnudo, huyó ante las elecciones municipales. Y, la burguesía hizo mutis por el foro, para aparecer con una “nueva chaqueta”, la republicana. La clase obrera protagonizaba huelgas y coincidía en manifestaciones importantes con los estudiantes. La República catalana duró tres días, ya que el día 17 Macià llegó a un acuerdo con los representantes enviados por Madrid. Allí Macià, negoció volver hacia atrás su proclama a cambio de una restringida autonomía que se acordó un año después y que fue progresivamente anulada desde Madrid.

Els fets d’octubre del ‘34: Lluís Companys proclamó el Estado Catalán dentro de la República Española. El Gobierno Central restringió en la práctica la autonomía catalana. Ante el peligro de la creación de un gobierno semifascista con la entrada de Gil Robles y la CEDA al gabinete, las masas laboriosas de la ciudad y el campo amenazaban levantarse. UGT y el PSOE habían ordenado la huelga general en todo el Estado y la Alianza Obrera de Barcelona se manifestaba en la Plaça Sant Jaume pidiendo armas. Varios ayuntamientos habían declarado la república catalana, incluso el socialismo. Companys se apresuró para proclamar el Estado Catalán pero dejó sin armas, ni orientación política a las masas. El nuevo Gobierno de Lerroux declaró el estado de guerra y el General Domingo Batet se apoderó en pocas horas de la Generalitat. En realidad, Companys no buscaba crear un “Estado catalán”, sino que buscó ser presa fácil de la intervención militar de Madrid para abortar el peligro de revolución social, que solo se retrasó un par de años.

La Transición en los 70: Si bien durante la Transición no hubo proclama alguna del Estado Catalán, sí que la cuestión nacional jugó un rol importante. La primera Díada masiva es conocida como la del millón. Las manifestaciones obreras y populares tenían entres sus lemas la exigencia de Autonomía para Catalunya. Sin embargo, todos sabemos cómo se desvirtuó esa consigna hacia el ya conocido “café para todos”. La burguesía catalana jugó un papel clave en el sostén del Régimen franquista durante años y solo cuando ya comenzaba su derrumbe comenzó a hablar de democracia. En la Transición y en la nueva Constitución aportó “un padre”, Miquel Roca (actual abogado de la Infanta). Y apoyó la actual Constitución que no permite a las nacionalidades realizar el derecho de autodeterminación. Lo hizo así puesto que estaba defendiendo sus negocios y su papel en el nuevo Estado Español. Así tuvimos 23 años de neoliberalismo bajo la batuta de ahora no honorable Jordi Pujol.

Algunos elementos comunes

1) La clase obrera y amplios sectores populares protagonizaron grandes movilizaciones en el conjunto del Estado Español contra el poder, debilitando al régimen central.

2) El régimen central padecía una fuerte crisis política y económica. Por un lado, provocó fuertes enfrentamientos entre los sectores dominantes y estos a su vez descargaban la crisis sobre las masas laboriosas.

3) En la medida en que los trabajadores y el pueblo catalanes se movilizaban por las reivindicaciones nacionales y sociales, la burguesía catalana y la pequeño burguesía hacían lo indispensable para frenarlas. Y, de esta manera, acababan traicionando las aspiraciones nacionales del pueblo.

4) Es necesario que el movimiento obrero lidere la lucha por la autodeterminación nacional aliado con los sectores populares del resto del Estado y luche por acabar revolucionariamente con el régimen central. Para que ello sea exitoso es indispensable hacerlo de manera independiente de la burguesía catalana.

Jornadas de julio del ’36: algunas semanas de libertad

Sin embargo en el momento en que más independencia consiguió Catalunya no fue bajo la hegemonía de Esquerra Republicana de Catalunya. Cuando el Golpe fascista de Mola, Sanjurjo y Franco trató de acabar con la segunda República, se originó una reacción obrera y popular. Una revolución en territorio catalán. Un profundo rechazo al Golpe fascista que por unas semanas dejó tan debilitada a la Generalitat, que Companys debió recurrir a los líderes anarquistas para reconstruir el poder capitalista en la zona. El 22 de julio la clase obrera y el pueblo catalanes acabaron con la rebelión en Barcelona. Derrotaron a los regimientos que salieron a la calle, estuvieron a punto de cargarse al líder fascista y se apoderaron de las armas. Construyeron barricadas en todos los barrios para controlar el tránsito de personas, constituyeron comités parar distribuir comida y garantizar las necesidades básica de la gente, crearon milicias para ir a combatir a Aragón contra el fascismo, ocuparon fábricas masivamente y las pusieron a funcionar para satisfacer las necesidades revolucionarias. En síntesis, crearon un nuevo poder, un ejército de milicianos y milicianas. Catalunya por primera vez podía tener su propio ejército. Y, para ello, no necesitó, claro está de la burguesía catalana que huía despavorida. Tampoco de los dirigentes pequeñoburgueses como Companys que estaba junto con Escofet esperando aterrorizados a ver qué pasaba para saber qué hacer. NO. Para ello, la clase obrera necesitó en confiar en sus propias fuerzas y liderar al pueblo oprimido para rechazar al golpe fascista. Sin embargo, los dirigentes anarquistas de la CNT-FAI no fortalecieron el nuevo orden revolucionario de los trabajadores que se estaba construyendo. Acabaron sumándose a las fuerzas de la Generalitat, y junto con ERC y el PSUC fueron acabando con los comités, las milicias y las fábricas ocupadas.

Els fets de maig del ’36: Y en mayo de 1936 Companys y Comorera culminaron su “tarea”. El tándem dirigente de la Generalitat, PSUC-ERC, trató de tomar a sangre y fuego la Telefónica con el objetivo de acabar con los comités revolucionarios y la revolución. Los trabajadores en cuestión de horas llenaron Barcelona y los alrededores de barricadas y abandonaron masivamente los lugares de trabajo para enfrentarlo. Fueron 5 días de lucha heroica de la clase obrera catalana. Con el apoyo de los dirigentes cenetistas que vinieron de Valencia la Generalitat logró torcer el brazo de los trabajadores e inició una dura represión contra los comités. Para abandonar inmediatamente todo el poder conquistado en manos del Gobierno Central de la República. Una vez más Companys prefirió perder lo conquistado ante el Gobierno centralista, antes que perderlo ante la clase obrera revolucionaria.

Qué impresionante!! El mayor momento de autogobierno de Catalunya, coincidió con el momento en que las masas obraron independientemente de la burguesía catalana y sus abogados. Lamentablemente, los dirigentes de la CUP ahora están obrando de manera contraria. En lugar de obrar de manera independiente (y opuesta) a A. Mas le extienden la mano para “ayudarle” en el camino de la independencia. Sin embargo, el camino de Mas va directo a recortes históricos contra conquistas sociales y, en relación a la cuestión nacional, no hace más que contradecirse día sí y día también.

Una nueva alianza de clases

Por ello, desde Clase contra Clase insistimos constantemente que para que Catalunya pueda ejercer el derecho de autodeterminación no sirve una alianza de trabajadores y burguesía catalanes, puesto que ambas clases tienen intereses diferentes. Los trabajadores necesitan derribar el Régimen del 78 para ejercer libremente su soberanía y Mas quiere buscar su lugar bajo éste Régimen reaccionario que aplasta las nacionalidades. Una alianza realmente potente se debe dar entre aquellos sectores que son atacados por el mismo régimen. Al igual que en los ejemplos históricos mencionados, son los trabajadores y sectores populares de todo el Estado quienes fueron (y son) afectados por el paro, bajos salarios, recortes sociales, la opresión nacional, la anulación de derechos democráticos, etc. El pueblo catalán tendrá un gran aliado en su lucha por sus derechos nacionales, en la clase obrera y el pueblo del conjunto de estado. Lo ha tenido en la primera República, en la Segunda y durante la Transición. Lo tendrá nuevamente si lucha independiente de la burguesía catalana.

Esperamos con éste artículo, dar nuestro granito de arena en cuanto a la reflexión sobre cómo es posible ejercer el derecho de autodeterminación: antes, durante y después independencia política respecto de la burguesía. Ya sea la opresora españolista, ya sea la burguesía catalana.

 

Guillermo Ferrari

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